El presidente Barack Obama anunció ayer que si una investigación independiente a los derrames petroleros de British Petroleum (BP) en el Golfo de México descubría que las leyes se habían quebrado, “llevaremos a aquellos responsables ante la Justicia”. Su declaración, hecha en el Rose Garden junto a los principales de una comisión de investigadores que él estableció la semana pasada, fue otro duro revés para BP, mientras lucha para encontrar una forma de taponar el catastrófico derrame. Subrayó lo rápido que Obama se está distanciando del gigante energético basado en Londres aun mientras el gobierno federal sigue confiando en su experiencia técnica para poder controlar las cosas.
Se cree que unos 19.000 barriles de petróleo están derramándose del pozo averiado todos los días. Hubo nuevas advertencias, anoche, de que las brisas del sudoeste en el Golfo amenazan con arrastrar partes pesadas del derrame a las costas de Mississippi y Alabama el fin de semana.
El panel creado por Obama para examinar el derrame está dirigido por el ex senador Bobo Graham y el ex jefe de la Agencia de Protección Ambiental William Reilly. “Tienen todo mi apoyo para seguir los hechos donde sea que los lleven, sin temor o favor”, dijo Obama adoptando un tono inusualmente autoritario. “Si las leyes en nuestros libros eran insuficientes para evitar este derrame, las leyes deben cambiar. Si nuestras leyes se violaron, llevando a la destrucción y la muerte, mi promesa solemne es que llevaremos a esos responsables ante la Justicia.”

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