Reemplazará al START de 1991; ambas partes deberán reducir el número de ojivas a 1500
Obama espera que el acuerdo entre los dos ex rivales durante la Guerra Fría se convierta en el logro diplomático que necesita para revitalizar su imagen internacional.
Además, la firma de este acuerdo es la piedra angular de otra de las prioridades de Obama en materia de política exterior: la reactivación de las relaciones ruso-norteamericanas, seriamente deterioradas durante la presidencia de George W. Bush.
Obama suscribirá el acuerdo menos de 48 horas después de haber anunciado una nueva doctrina nuclear, según la cual Estados Unidos sólo recurriría a las armas atómicas en "circunstancias extremas", para defender sus intereses vitales y los de sus aliados.
La firma del nuevo tratado START, que reemplaza el acuerdo suscripto en 1991 y que expiró el 5 de diciembre de 2009, tendrá lugar hoy al mediodía en el Castillo de Praga, sede oficial de la presidencia checa.
Obama, premio Nobel de la Paz 2009, regresa a Praga un año después de haber pronunciado en esa ciudad un discurso sobre la proliferación de armas nucleares, que sentó las bases del nuevo START, que reduce el número de ojivas nucleares que cada país tiene a 1500.
Antes de la ceremonia, Obama sostendrá conversaciones privadas con Medvedev, y por la noche cenará con 11 jefes de Estado de Europa oriental y central.
Se prevé que Obama presionará a Medvedev para que apoye sanciones adicionales de las Naciones Unidas contra Irán, un mensaje que también presentará en Washington en su encuentro con el presidente chino, Hu Jintao, en las actividades secundarias de la cumbre de seguridad nuclear que se hará en la capital norteamericana el lunes y martes próximos.
Andrew Kuchins, un experto en Rusia del Centro de Estudios Estratégico e Internacionales, dijo que Irán posiblemente será el "tema principal" en la reunión entre Obama y Medvedev.
Escudo
Aunque el Kremlin y la Casa Blanca han acercado posiciones desde que Medvedev y Obama asumieron el poder, las relaciones bilaterales distan de ser perfectas.
Un asunto espinoso entre ambos es aún el escudo antimisiles proyectado durante la administración Bush. Obama canceló el año pasado esos planes para desarrollar un escudo de defensa antimisiles en Europa del Este, que Moscú veía como una amenaza contra su territorio. En su lugar, Estados Unidos desarrolla un nuevo proyecto, y tanto Rumania como Bulgaria han expresado interés en ceder su territorio.
Anteayer, el canciller ruso, Sergei Lavrov, dijo que la firma del nuevo START "ilustra el nuevo grado de confianza" entre los dos antiguos adversarios de la Guerra Fría, pero advirtió que su país se reserva el derecho de retirarse del nuevo tratado de desarme si el escudo antimisiles estadounidense llega a amenazar su potencial nuclear.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, envió entonces un mensaje de tranquilidad en este sentido a Moscú y afirmó que su gobierno conversará y trabajará con el de Rusia para encontrar un "terreno común" en torno a la defensa antimisiles.
El nuevo acuerdo incluye una cláusula de retiro, que es habitual en este tipo de pactos sobre el control de armas.
Sin embargo, Moscú quiere emitir una declaración en la que conste explícitamente que se reserva el derecho de abandonar el nuevo START si Estados Unidos se dota de sistemas antimisiles que pongan en entredicho el arsenal estratégico ruso y puedan considerarse una amenaza para su seguridad.
Agencias AFP, EFE y Reuters
CLAVES DEL ACUERDO
* Reducción de ojivas : Estados Unidos y Rusia limitarán sus arsenales nucleares a 1550 cabezas activas.
* Reducción de misiles: ambas potencias reducen a 800 los vectores intercontinentales o a bordo de submarinos y bombarderos. Sólo 700 de ellos podrán estar activos.
* Escudo antimisiles: según Washington, el tratado no impone ninguna limitación a los ensayos, al desarrollo o al despliegue de sistemas de defensa antimisiles de Estados Unidos, estén programados o no.
* Verificación: controles "in situ" de las instalaciones nucleares e intercambio de datos.
* Extensión: el tratado tiene una duración de 10 años, más otros cinco de gracia, a partir de su ratificación por ambos Congresos.


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