Lo afirmó a un grupo de periodistas estadounidenses el último miércoles. Un día antes, había rechazado un debate “cara a cara” propuesto por su colega iraní. Obama dijo también que hay indicios de que las sanciones a Teherán dan resultado.
Tras haber rechazado con firmeza la propuesta que le hizo el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad de mantener un debate “cara a cara”, y sólo dos días después de que el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mike Mullen, confirmó que el Pentágono tiene un plan militar para atacar Irán, el presidente Barack Obama volvió a colocar sobre el tapete la posibilidad de una negociación bilateral con el régimen iraní sobre su programa nuclear. Fue durante una reunión muy inusual que mantuvo con un pequeño grupo de periodistas estadounidenses, el último miércoles.
Según David Ignatius de The Washington Post , durante la reunión Obama dejó en claro también que, si hubiese negociaciones, EE.UU. aceptaría que “Irán mantenga un programa nuclear civil, siempre y cuando el gobierno de Teherán provea las medidas de confianza mutua que permitan verificar que no están construyendo una bomba nuclear.” ¿Cómo se explica este nuevo énfasis en la diplomacia cuando Estados Unidos habla de acciones militares y ha sido uno de los promotores más enérgicos de las nuevas sanciones económicas impuestas recientemente por la ONU en contra de Irán? La Casa Blanca cree que las sanciones económicas han comenzado a surtir efecto y que el programa nuclear iraní ha tropezado con obstáculos de tipo técnico que podrían abrir un espacio para que Ahmadinejad reconsidere su posición. “Lograr que cambien su cálculo es muy difícil, incluso si hemos comenzado a ver señales en Irán de que están sorprendidos por cuán exitosos hemos sido”, dijo Obama durante la reunión. “Eso no significa –dijo– que no están trabajando para esquivarlas. Pero el costo de las sanciones va a ser más alto de lo que Irán anticipó hace seis meses, o incluso hace tres meses.” Obama piensa que si el compromiso ideológico del régimen iraní con el desarrollo de armas nucleares es muy serio, quizás no están haciendo un simple análisis de costos y beneficios con respecto a este tema. “Si lo que está condicionando la política iraní es el orgullo nacional, van a tener que pagar un costo”, afirmó Obama explicando una vez más que EE.UU. usará todas las opciones disponibles para impedir una carrera de armamento nuclear en la región o que Irán tenga el arma nuclear. Esto significa que la opción militar sigue estando sobre la mesa.
Ante la sorpresa de los periodistas presentes , Obama ingresó en la sala donde estaban reunidos con sus asesores para la seguridad nacional sin avisarles de antemano. Según Marc Abinder, el editor político de The Atlantic , en vísperas de la Asamblea General de la ONU que tendrá lugar en Nueva York en setiembre, el objetivo de la inusual reunión fue convencer a los periodistas presentes de que, pese al escepticismo reinante, la estrategia que está ejecutando EE.UU. con respecto al programa nuclear iraní está dando sus frutos .
Una vez que Obama abandonó el salón donde estaban reunidos, los funcionarios del equipo de seguridad nacional que permanecieron con los periodistas explicaron que esta vez las sanciones están funcionando por la manera en que fueron diseñadas para impedir que los Guardianes de la Revolución iraní sean utilizados para evadirlas. Uno de los funcionarios contó que recientemente Irán fue obligado a abandonar la exploración en un área de mucho petróleo porque los Guardianes –el cuerpo de elite del ejército iraní, que gerencia una parte de los negocios del Estado– no tenía el expertise y no hubo ninguna compañía interesada en arriesgar su capital ni dispuesta a enfrentar multas debido a la sanciones. “Al exponer sus evasiones y su decepciones, estamos creando una dinámica en la que el sector privado es reticente a hacer negocios con ellos ”, dijo el funcionario.
Tanto Obama como los funcionarios explicaron que el éxito de la sanciones se debe además a que cuenta con el apoyo de Rusia y de China , algo que no fue fácil de lograr. Moscú cedió a las demandas al sentirse traicionada por Teherán, que no le informó sobre la central que tiene en Qom. Con el apoyo ruso, dijeron, fue más fácil obtener el de China.


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