Los dichos de Romney tomados por una cámara oculta complican más sus chances; los demócratas temen al triunfalismo
Por Silvia Pisani |
WASHINGTON.- La carrera por la Casa Blanca se aproxima a su recta final con dos caras antagónicas: la de preocupación de los republicanos y la de triunfalismo de los demócratas .
Sin haber sabido explotar la realidad de una economía maltrecha, el candidato republicano, Mitt Romney, no logra consolidar su liderazgo y perdió su ventaja en la recaudación de fondos de campaña. Como si eso fuera poco, esta semana fue jaqueado por una cámara oculta que lo muestra describiendo al 47% de los norteamericanos como vagos que dependen del Estado.
Las crecientes dificultades de Romney se traducen en una sensación de una "batalla definida" a favor de Barack Obama al punto de que el 60% de los norteamericanos cree que el presidente logrará su reelección el 6 de noviembre próximo, según un sondeo de The Washington Post.
El triunfalismo, sin embargo, alarma a los responsables del Partido Demócrata, temerosos del efecto contraproducente que podría aparejar un exceso de confianza en sus filas.
"Puede parecer que esto ya está definido, pero no es así. El resultado de la elección aún puede alterarse", atajó el ex presidente Bill Clinton, al hacerse eco de la situación en una entrevista que la cadena CNN difundirá hoy y de la que sólo se anticiparon algunos fragmentos.
Clinton, que tiene el particular don de que a veces explica a Obama mejor que Obama mismo tal como acaba de demostrar en la reciente convención partidaria atajó así el reconocido riesgo de la sensación de victoria que empieza a instalarse entre algunos demócratas.
"Hoy el presidente tiene ventaja. Pero la clave de la elección está en la gente que, efectivamente, se decida a ejercer su voto y eso es una cosa muy distinta a lo que digan las encuestas de intención de voto", matizó.
Son casi como dos caras de un mismo fenómeno. Si hoy los republicanos están angustiados por la presión con que enfrentan las últimas siete semanas de la campaña, los demócratas lo están por el riesgo de que esa sensación de triunfalismo termine por jugarles en contra, como un búmeran.
Sobre todo cuando aún falta transitar la espinosa recta final de la campaña; un tramo de 45 días en que los candidatos se enfrentarán en tres debates televisivos a los que se les asigna potencial para incidir en la decisión de voto.
"Hay que esperar, también, a si se produce o no la habitual sorpresa de octubre", dijo Paul Linnett, analista político de la Universidad de Chicago, en relación a la experiencia de lo sucedido en los últimos procesos electorales, en los que el escenario se alteró por acontecimientos inesperados.
Es, también, la paranoia de que un mal partido arruine el campeonato, en un tramo al que se entra con la sensación de que Obama está, con todo, en mucho mejor posición que su contrincante.
Resultado cantado
"Nunca es bueno que mucha gente ande diciendo que tu candidato va a ganar", opinó Ed Goeas, un encuestador que suele trabajar con los republicanos.
Para bien o para mal, y más allá de la certeza de los presagios, la creciente sensación del "resultado cantado" a favor del candidato demócrata parte del respaldo que dan los números de las encuestas.
El último sondeo de The Washington Post, por caso, lo muestra con claridad. Allí, Obama y Romney obtienen el 49 y el 48%, respectivamente, en la intención de voto.
En otras encuestas el presidente saca más ventaja, en especial entre grupos de votantes decisivos, como los hispanos, y también entre las mujeres.
Pero, sobre todo, en la encuesta de The Washington Post la brecha es muchísimo más favorable al mandatario cuando la pregunta no es "a quién votará en las próximas elecciones" sino "quién cree que ganará" en ellas.
En este caso, seis de cada diez norteamericanos contesta "Obama", mientras que sólo cuatro creen que su contrincante conseguirá imponerse.
"Eso ocurre porque hay demasiados periodistas y analistas que quieren que gane Obama", fue el sarcasmo con que reaccionó ante los datos el encuestador republicano Whit Ayres.
Su línea de pensamiento reveló una sensación en su campaña de que el candidato republicano no es tratado de modo justo por la prensa local.
Revertir los errores
Lo cierto es que las cosas se están complicando para el ex gobernador de Massachusetts.
Lentamente, la brecha con el presidente Obama se amplía. El último sondeo del sitio RealClearPolitics, que hace un promedio de encuestas, le da al presidente una ventaja de 3,3 puntos porcentuales, sobre un resultado de 48,1% contra 44,8% en la intención de voto.
"Esa diferencia es aún manejable para Romney. Pero si Obama entra en la etapa de los debates con una diferencia de cinco puntos, ya se le hará imposible revertirlo", pronosticó Linnett.
Los debates empezarán dentro de dos semanas; el primero será el 3 de octubre, en Colorado. El último, el 22, en Florida; ambos estados con amplia presencia de hispanos.
La duda es si, para entonces, Romney será capaz de revertir la serie de errores en los que ha caído y la imposibilidad con que ha tropezado en estos meses para centrar el debate en la economía, área donde podría exhibir más fortalezas.
Pero incluso en ese rubro Obama puede tener a Romney a maltraer. Durante un mitin en el estado de Milwaukee, el presidente reiteró ayer su queja de que su rival promueve una política económica que no ayuda a propagar la prosperidad sino que fomenta una actitud de "sálvese quien pueda".
"El país no tiene éxito cuando sólo a la gente de arriba le va bien. Tenemos éxito cuando a la clase media le va bien", agregó Obama, interrumpido por ovaciones.
El estratega republicano Rich Galen se mostró, sin embargo, optimista con el futuro inmediato de Romney. "Por supuesto que todavía puede dar vuelta eso -señaló-. Es un hombre que viene del peor mes que se recuerde en materia de batalla por la presidencia y, sin embargo, se mantiene a flote."
"Si yo trabajara en la campaña de Obama estaría más que preocupado por ver que no hay forma de hundir a ese león", añadió en alusión a su candidato.
Romney podría estar aún en condiciones de ganar, pero se le está haciendo cada vez más difícil.
Con los sondeos de su lado
A pesar de la economía, las encuestas lo favorecen.
60%
Cree que ganará
BARACK OBAMA
Presidente de EE.UU.
Obama tiene a su favor una mayor empatía con las minorías raciales, que crecen más rápido que la población blanca. Y aumenta además su ascendencia sobre las mujeres.
HEREDERO
Muchos votantes independientes lo respaldan porque creen que heredó un desastre económico de los republicanos al ganar en las elecciones de 2008.
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