Obama convocó a transitar un camino hacia "un lugar mejor"

Obama convocó a transitar un camino hacia "un lugar mejor"
La apoteosis final de la Convención Demócrata estuvo precedida por una jornada en la que el partido se centró en dos de los objetivos que los trajeron a Charlotte: motivar a su base y perfilar los objetivos de un nuevo mandato de Barack Obama.
Arturo Puricelli.

El presidente, cuya gestión de los pasados cuatro años fue defendida con pasión y detalle por Bill Clinton el miércoles, convocó con fuerza a transitar un "camino que puede ser más difícil pero lleva a un lugar mejor".

Obama eligió una retórica del esfuerzo colectivo y marcó un contraste con el discurso republicano que apela a la resolución automática de los problemas cuando el Estado deje lugar a la iniciativa de los individuos. El jefe de Estado buscó hacer de la necesidad virtud, justificando su pedido a los ciudadanos de que le den cuatro años más en la Casa Blanca porque "tomará más que unos pocos años resolver problemas acumulados durante décadas". Los problemas, claro está, fueron causados por los republicanos, tal como lo enfatizara Clinton.

Antes del cierre de Obama, la presencia del ex precandidato presidencial Jesse Jackson fue una de las más destacadas. La fidelidad de los afroamericanos no está en cuestión, pero para una elección en la que se esperan distintos resultados según la tasa de participación, asegurarse de que esta comunidad se movilice el 6 de noviembre es clave para una victoria.

La política exterior de un Obama bis fue adelantada por el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry, quien mostró sus credenciales para suceder a Hillary Clinton cuando deje la Secretaría de Estado. El hombre que no pudo evitar la reelección de George W. Bush en 2004 por unos pocos miles de votos, esbozó la línea demócrata "para un mundo sin las duras certezas del mundo bipolar", e insinuó la aceptación de nuevos liderazgos en Medio Oriente (particularmente el Egipto democrático), mientras no se altere el espíritu de los acuerdos egipcio-israelíes de Camp David. A diferencia de otros discursos, que pintaron a China como una aspiradora de empleos estadounidenses, Kerry la definió como una socia bajo ciertas condiciones. Hizo algo parecido con Rusia, en las antípodas de la definición republicana de que allí sigue habiendo un contrincante.

Con el llamado doméstico a un esfuerzo para rechazar el desafío de Mitt Romney, Obama dejó que Charlotte retorne a su calma sureña esperanzado en que las definiciones y el impacto de la convención le permitan conquistar una delantera clara en las encuestas. «

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