Obama cerró el capítulo Irak y afirmó que “hoy lo urgente es la economía”

Sin tono triunfalista y en plena campaña legislativa, declaró el fin de los combates. “La tarea hoy es devolver el empleo a los millones de estadounidenses que lo perdieron”, dijo
La guerra lanzada por Estados Unidos en Irak hace siete años tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 llegó ayer a su fin. “La Operación Libertad Iraquí ha terminado. El pueblo iraquí ahora tiene que liderar la responsabilidad por la seguridad en su país”, anunció anoche el presidente estadounidense, Barack Obama, desde el Salón Oval. “Es tiempo de dar vuelta la página. Debemos afrontar los desafíos que tenemos en casa. Hoy, nuestra tarea más urgente es restaurar nuestra economía y poner de nuevo a trabajar a los millones de estadounidenses que perdieron su empleo”, agregó el mandatario, en un discurso de 18 minutos transmitido en el horario de máxima audiencia.

Lejos de un tono triunfalista, Obama destacó que “la violencia de los extremistas no terminará”, pero afirmó que Estados Unidos estará al lado de Irak como “país aliado y amigo” para detenerla. Ratificó que quedarán 50.000 soldados estadounidenses y miles de civiles para asistir y entrenar las fuerzas iraquíes, e insistió que la retirada final será a fines de 2011, algo que muchos ven difícil.

“Estados Unidos ha pagado un alto precio por el futuro de Irak. Destinamos vastos recursos en momentos difíciles y de presupuesto ajustado. Ahora debemos dar vuelta la página y afrontar los desafíos que tenemos en casa”, agregó. Y luego enumeró: “Debemos restaurar nuestra economía y poner a trabajar a millones de estadounidenses que han perdido sus empleos. Tenemos que reforzar la clase media, reactivar las industrias y mejorar la educación”.

Con un consumo interno que no despega, desempleo de 10% y la oposición republicana fogoneando la idea de una segunda recesión con deflación, Obama apunta ahora a enfocarse exclusivamente en la reactivación de la economía. Sobre todo, en estos dos meses que restan para las elecciones legislativas del 2 de noviembre, donde todo parece indicar que los republicanos avanzarán a paso firme y los demócratas sólo podrán aspirar a que el desastre electoral sea el mínimo posible. El Partido Demócrata se juega más que nada el control de la Cámara de Representantes, donde los republicanos necesitan ganar 39 bancas para hacerse de la mayoría. Si lo logran, Obama tendrá que acostumbrarse a lidiar con un Congreso dividido, pero también los republicanos tendrán que compartir responsabilidades por la marcha del país.

Obama se encargó ayer de enfatizar que la retirada no es más que el cumplimiento de una promesa de campaña y un plan que él mismo presentó en febrero pasado. Previo al discurso, se había reunido en Texas con veteranos de guerra y llamó por teléfono a su antecesor, George W. Bush, quien lanzó la guerra de Irak el 20 de marzo de 2003, para adelantarle el anuncio oficial de la retirada.

Lo que ocurra en adelante con Irak será clave para la popularidad de Obama. Pero el mandatario sabe que no tan determinante como la marcha de la economía. “Esta debe ser la responsabilidad central del pueblo y la mía como Presidente”, afirmó anoche.

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