El presidente Barack Obama, muy presionado para que defina con más precisión la posición de Estados Unidos frente al ataque israelí a la flotilla turca, buscó ayer retomar la iniciativa política al reclamar al Senado que apruebe su nueva política energética.
La Cámara de Representantes ya aprobó un proyecto de ley que limitaría las emisiones de gas de invernadero, pero una iniciativa similar está estancada en el Senado.
Obama dijo que el derrame de crudo debería abrir los ojos a la población que en el futuro el país no puede depender exclusivamente de los combustibles fósiles.
“El tiempo ha llegado de una vez y para siempre, para que esta nación abrace un futuro con energía limpia”, dijo.
Eso implica usar las reservas de gas natural, aumentar la cantidad de centrales nucleares y retroceder en los “miles de millones de dólares en prerrogativas impositivas para las compañías petroleras, así podemos priorizar las inversiones en investigación y desarrollo de energía limpia”, añadió.
Obama también presionó por articular un sistema que limite las emisiones de gas de invernadero de la industria, un ingrediente clave para Estados Unidos en un todavía muy esquivo acuerdo para luchar contra el cambio climático global.
“La única forma en que la transición hacia una energía limpia pueda triunfar es si el sector privado apuesta a este futuro (...) y la manera de hacerlo es poniendo un costo a la contaminación con carbono”, dijo.
En tanto, la petrolera BP tropezó ayer en su esfuerzo más reciente por contener la fuga de crudo de uno de sus pozos en el Golfo de México, mientras parte del enorme derrame amenazaba a Florida.
El más reciente plan de BP BP.L es extraer parte del crudo, con robots submarinos cortando lo que queda de la tubería ascendente averiada del pozo, para luego colocar una cúpula de contención sobre su salida y bombear el petróleo a la superficie.
Pero la sierra de diamante utilizada para cortar el ducto se atascó y BP está usando robots en el fondo marino para liberarla, una difícil tarea a una milla (1,6 kilómetros) de profundidad.
Bolas de alquitrán y otros res
tos del enorme y fragmentado derrame alcanzaron Islan Dauphin de Alabama, partes del Misisipi y estaban a menos de 16 kilómetros de las cosas de Panhandle, al noreste de Florida.
El turismo y la industria de alimentos marinos, claves para esa zona, estaban en riesgo ante el mayor derrame en la historia de Estados Unidos.
Florida, que está entrando a temporada de playa, está redoblando esfuerzos y preparándose para desplegar más barreras de contención y preparando trabajos de limpieza costera. Funcionarios prevén que el derrame tocaría tierra mañana.

Comentá la nota