El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que la tormenta tropical "Irene" sigue avanzando hacia el norte de manera "peligrosa" porque produce todavía "fuertes lluvias", y advirtió que "esto todavía no terminó".
El mandatario, que intentó demostrar al pueblo estadounidense que estaba a cargo de las tareas de emergencia ante las remembranzas de la mala respuesta del gobierno al huracán Katrina en 2005, recordó asimismo a las 14 personas fallecidas durante la tormenta.
"El impacto de la tormenta se sentirá por algún tiempo y la recuperación puede durar semanas o más", afirmó Obama en una corta declaración en el rosedal de la Casa Blanca.
"Quiero recalcar que los impactos de esta tormenta se sentirán por algún tiempo. Y el esfuerzo de recuperación durará semanas o más. Puede haber falta de energía durante algunos días en algunas zonas", señaló.
El presidente regresó el viernes, antes de lo previsto, de sus vacaciones para hacerse cargo de la respuesta al huracán Irene, que este domingo se degradó a tormenta tropical al golpear Nueva York, y encabezó a los funcionarios de seguridad interior en una masiva operación federal y local.
"Nuestros pensamientos y oraciones están con aquellos que perdieron a seres queridos. Y con aquellos cuyas vidas se han visto afectadas por la tormenta", sostuvo Obama.
"Deben saber que Estados Unidos estará con ustedes en su hora de necesidad. Mientras la tormenta se debilitó al desplazarse hacia el norte, sigue siendo una tormenta peligrosa que continúa produciendo fuertes lluvias", agregó.
Flanqueado por la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y el jefe de la Agencia Federal de Gestión de Emergencia, Craig Fugate, el mandatario manifestó que estaba preocupado por las inundaciones y los cortes de energía.

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