Obama advierte sobre los riesgos de los ajustes en la UE

Instó a los países del G-20 a no abandonar los planes de estímulo
WASHINGTON.- Cuando falta una semana para la reunión del G-20 en Toronto, el presidente estadounidense, Barack Obama, instó a las 20 economías más grandes del mundo a retomar los objetivos originales de ese organismo y a actuar en conjunto para sostener la recuperación económica global, tras la crisis mundial de 2008.

"Una recuperación mundial sólida y duradera debe ser construida sobre una demanda equilibrada a nivel mundial", subrayó Obama, en una carta dirigida a los jefes de Estado de las principales potencias, y divulgada ayer por su administración.

El pedido de unidad del mandatario puso en evidencia los desacuerdos en política económica que existen entre la Casa Blanca y varios países europeos, que en las últimas semanas anunciaron medidas de ajuste para reducir sus déficit.

Obama mencionó esas diferencias de manera indirecta, sin nombrar a ningún país, al expresar que en la cumbre del 25 al 27 de junio, que se desarrollará en Canadá, los gobiernos deberían concentrarse en los esfuerzos por incurrir en grandes gastos para estimular sus economías.

"Nuestra más alta prioridad en Toronto debe ser salvaguardar y reforzar la recuperación. Trabajamos muy duro para volver a tener crecimiento. No podemos dejar que éste se frene o se debilite ahora´´, señaló Obama.

Países como España, Alemania, Francia, Italia y Gran Bretaña, sin embargo, han empezado a ajustarse el cinturón y atacar el déficit de sus cuentas para calmar a los mercados financieros globales, que en las últimas semanas cayeron por miedo a que Grecia y otros países endeudados entraran en cesación de pagos.

En una clara referencia a esas medidas de austeridad anunciadas en Europa, Obama opinó que los problemas con los déficit fiscales deberían ser resueltos "en el mediano plazo", al señalar que los esfuerzos para reducir las deudas no deberían realizarse a costa de la recuperación económica.

Los planes de rigor anunciados en Europa, de hecho, han suscitado varias críticas por parte de analistas norteamericanos, ante el temor a que depriman la demanda y atenten contra el crecimiento global.

Además de expresar su preocupación por "las considerables debilidades" de la demanda de algunas economías del G-20 y el estado de las finanzas, Obama se refirió a la reforma del sistema financiero. En tal sentido, adelantó que en Toronto reiterará su respaldo a requisitos más estrictos de capital y liquidez; una supervisión más firme de los mercados de derivados, y más transparencia e información que reduzcan la manipulación de los mercados.

Obama, asimismo, destacó la necesidad de crear "un marco más eficaz para reducir las actividades de las grandes firmas globales junto con principios para que el sector financiero haga una contribución justa y sustancial en el pago de los costos que crea para proteger a los contribuyentes".

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