Son miles de hectáreas rodeadas de cultivos, donde expertos del Conicet analizan las relaciones entre animales y plantas, muy valiosas para mantener el equilibrio ecológico.
Allí, este investigador del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (Inibioma, Universidad Nacional del Comahue- Conicet), trabajó entre octubre de 2009 y mayo de 2010 en la recolección de muestras de diversas interacciones entre especies animales y vegetales, para analizar cómo repercuten en ellas las modificaciones ambientales a las que está sometida el área, en gran parte por los cultivos circundantes, pero también por la presencia de ganado y ocasionales incendios. Del proyecto, participaron además Malena Sabatino, becaria de posgrado, y Jason Tylianakis, profesor de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda. Las conclusiones obtenidas fueron publicadas en la edición del 23 de marzo de la prestigiosa revista Science.
Interacción y ventajas
Dado que ningún organismo podría vivir totalmente aislado de su entorno, cada uno se relaciona con miembros de su misma especie y de otras en lo que se llaman interacciones biológicas, como la que se da entre una flor y el insecto que la poliniza. Estos lazos forman complejas redes. En este contexto, Aizen y su equipo se dedicaron a estudiar un tipo de interacción llamada "mutualista", que se da cuando las dos partes salen beneficiadas. Y, hace algunos años, se propusieron determinar qué sucede cuando el escenario de estas relaciones se ve alterado por algún motivo, ya sea natural o por acción del hombre.
"Elegimos trabajar en un área de las sierras de Balcarce que está rodeada de enormes extensiones de tierras cultivadas. Las interacciones tienen mucha importancia para el mantenimiento de la biodiversidad, y un escenario perturbado puede romperlas, poniendo en peligro la supervivencia de las especies directa e indirectamente involucradas", explica el investigador, cuyo trabajo abarcó casi cien especies de plantas, 300 de insectos, y un colibrí.
Así, en un hábitat que ha sufrido reducciones producto de los sembrados que lo rodean, los expertos observaron que la ruptura de interacciones mutualistas no se da de un modo azaroso, y que las especies pueden sobrevivir -o no- después de la ruptura de la relación que mantenían, dependiendo de factores como la longevidad de cada uno, o el número que conforma la población.
Como la eventual desaparición de una especie es posterior a la pérdida de la interacción en la que participaba, es posible para los expertos anticiparse y predecir futuras extinciones. "Llegamos a la conclusión de que es necesario cambiar el foco de estudio, y concentrarnos en las interacciones en sí, más que en las especies", apunta Aizen, que también desempeña sus actividades en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, de Buenos Aires.
Más y menos vulnerables
En su búsqueda, los científicos también descubrieron cuáles son las características que hacen a algunas interacciones más vulnerables que otras. "Por un lado, observamos que corren mayor riesgo las que ocurren con poca frecuencia. Y, a su vez, son más vulnerables todavía las especies especialistas?, aquellas que sólo interactúan con unas pocas especies", con lo cual tienen pocas alternativas para variar en caso de perder a su socio, de acuerdo a la explicación de Aizen. Es el caso puntual de una orquídea polinizada por una avispa, una relación muy relevante a nivel ecológico que tiene lugar en grandes sierras, pero que cada vez se ve con menos frecuencia. Frente a las especialistas, se encuentran las especies "generalistas", cuyas interacciones se observan en casi todas las sierras. Como ejemplo, Aizen menciona el caso de una planta de la familia del apio, que se relaciona con una abeja que, a su vez, también poliniza muchos otros vegetales. Esta situación le da a la interacción mayor resistencia y, por lo tanto, también a las especies que involucra.
"Los resultados obtenidos son importantes para la conservación y manejo de la biodiversidad, ya que la restauración de interacciones es una acción importante a incorporar en cualquier plan de manejo", concluyó el especialista.
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