Pobladores, ambientalistas, artistas, diputados y funcionarios provinciales están cortando este sábado dos rutas que comunican a La Pampa con Mendoza, para reclamar por el corte del río Atuel, que ha provocado desertificación y un masivo éxodo de pobladores del oeste pampeano, informó DiarioTextual.com.
Son tres los cortes en las dos rutas. Los manifestantes, unos 300, liberan el tránsito de la ruta nacional 143 y de la provincial 10 cada media hora, en reclamo para que Mendoza vuelva a largar agua de lo que, en La Pampa, se lo conoce como "el río robado".
A Santa Isabel viajaron contingentes desde Santa Rosa, General Pico, Eduardo Castex, Santa Isabel, Algarrobo del Águila e Ingeniero Luiggi, entre otras localidades.
Hay varios diputados
Entre ellos, Juan Pablo Morisoli, Claudia Giorgis, Alfredo Schanton, Luis Solana, Daniel Lovera, Martín Berhongaray, Mariana Baudino y Fernanda Alonso.
Otros dos, Darío Casado y Daniel Robledo, se accidentaron cuando viajaban, aunque están ilesos.
También se encuentra el titular de Recursos Hídricos de La Pampa, Néstor "Chamaco" Lastiri.
La actividad comenzó a las 6.30, con una ceremonia religiosa de lonkos mapuches que pidieron autorización a la "madre tierra" para esta manifestación.
Posteriormente, en una asamblea, se decidió iniciar una serie de cortes de las rutas.
Además de parar a conductores y entregarles folletos para concienciarlos sobre la importancia de contar con ríos "robados" por la vecina provincia de Mendoza, actúan artistas, y por la noche se realizará a la vera de la ruta, una peña donde los cantores recordarán el amplio repertorio musical pampeano referido a los ríos.
1947, último escurrimiento
En 1947, con las obras del dique El Nihuil, en Mendoza, cesaron los últimos escurrimientos del Atuel hacia La Pampa.
De los cinco brazos del Atuel, actualmente sólo queda activo el arroyo de la Barda, y prácticamente ha desaparecido un humedal de casi un millón de hectáreas.
En 1987, cuatro décadas después del corte del río, la Corte Suprema de Justicia de la Nación a partir de una demanda del Estado pampeano, consagró "la interprovincialidad del río Atuel", pero los ribereños pampeanos todavía esperan el regreso del agua.
El gobierno de Mendoza insiste en argumentar que cumplen con el fallo judicial de 1987, que establece que pueden utilizar agua del Atuel para regar 72.150 hectáreas, un cupo no cubierto todavía.
Sin embargo, el gobierno pampeano sostiene que la administración cuyana está incumpliendo con el fallo de la CSJN de 1987, porque no se está garantizando un mínimo fluvioecológico.
Denuncia en la Corte
En 2009, un grupo de ONG e instituciones intermedias pampeanas -Fundación Chadileuvú, Asociación Alihuén y Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa- también hicieron una denuncia en la Corte, pero fue desestimada por cuestiones formales: la Corte entendió que solamente la partes del proceso (La Pampa y Mendoza) están habilitadas para realizar planteos vinculados al río.
Además estableció la existencia de una imposibilidad procesal básica que impide admitir la intervención de terceros en un proceso de estas características.
En 2008, los gobernadores Oscar Jorge y Celso Jaque firmaron, junto a la presidenta de la Nación Cristina Fernández, un convenio que establece un caudal mínimo para La Pampa y una serie de obras en el sur mendocino.
Ese acuerdo, fuertemente resistido tanto por legisladores opositores como oficialistas mendocinos, aún no fue ratificado en la Legislatura de la provincia cuyana, y el corte del río Atuel persiste.
El gobernador pampeano Oscar Jorge dijo recientemente que se ha comunicado telefónicamente con su par mendocino, Francisco Pérez, para intentar reflotar el acuerdo.
A su vez, en los primeros días de este año, se conoció que la consultora de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) entregó al Estado provincial, un informe preliminar de un cálculo de las pérdidas económicas generadas por el corte.
La consultora, con unos 35 profesionales, llevó a cabo, a partir del análisis de los bienes y servicios ambientales, una cuantificación de las pérdidas económicas por la carencia del escurrimiento del río, en la que se establecieron pérdidas multimillonarias.







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