De los 100 móviles 0 km que la Policía sacó a la calle, 24 están dañados por actos vandálicos. La reparación de los rodados demandará alrededor de 40 mil pesos, según cálculos oficiales.
El dato fue proporcionado ayer por fuentes oficiales de la Jefatura de la Policía. La cifra representa casi el 25 por ciento de la flota nueva que comenzó a operar desde el pasado 26 de julio, cuando se puso en marcha el programa.
Según las fuentes, los daños no son graves, pero no por eso le quitaron relevancia, ya que demandaron alrededor de 40 mil pesos para la reparación.
Por los destrozos provocados, 24 móviles pasaron o van a pasar por una reparación. Los fondos para los arreglos salen del presupuesto de la Policía, que sólo cuenta con seguro contra terceros.
Consultado por La Mañana de Neuquén, el jefe de la Policía Raúl Laserna consideró que “no es casual” esta serie de ataques.
“Es un ataque al nuevo Plan de Seguridad de gente que no quiere ver a la Policía en la calle realizando prevención”, remarcó. Si bien reconoció que son una “minoría”, admitió que los daños que generan son importantes porque “la sustentabilidad del plan también tiene que ver con que los móviles pueden estar en la calle”.
Entre agentes y autoridades policiales consultadas existe un común denominador en el relato: “Los mismos móviles que rompen muchas veces asisten a una emergencia”. Es decir, estos ataques no sólo entorpecen el trabajo diario sino que también perjudican la asistencia ante llamados de emergencia.
“Destruir un móvil no es un chiste y tampoco es cuestión de enojarse con la Policía y tirar piedras. Se empieza con los móviles, luego se pasa a las ambulancias y en cualquier momento también la liga un vecino. La espiral de violencia hay que cortarla”, evaluó el jefe de la Policía. A esto se suma que en ocasiones hasta resultan heridos los propios efectivos que intervienen.
“Muchas veces estas personas no son individualizadas porque arrojan piedras desde arriba, por los techos y en horario de madrugada”, advirtió Laserna.
Pero también pasa que a la hora de ser identificados y demorados, difícilmente se les impone una pena. “Que yo sepa a nadie se imputó por algo así. Pareciera ser que es casi una cuestión cultural. Es delito pero no es delito”, observó. “Hay que darle bolilla a las causas judiciales cuando hay personas individualizadas, de manera que al menos quede como antecedente”, indicó.
Los últimos dos casos fueron registrados la noche del martes. Uno ocuriró Rosario y Rafael Vázquez, cuando una comisión policial identificaba a un grupo de personas. Inesperadamente otros vecinos comenzaron a arrojar piedras y provocaron así la rotura del parabrisas del móvil.
Algo similar ocurrió minutos después en el barrio Villa María, en La Pampa y Guiñazú. Allí acudieron para mitigar una supuesta situación de desorden. Pero al llegar, en realidad los efectivos se encontraron con un grupo de sujetos que comenzaron a arrojar piedras. Cuatro resultaron demorados, pero la Justicia neuquina dispuso su libertad tras haber sido notificados de una causa por daños y resistencia a la autoridad.
De los ataques, además, tampoco están ajenas las ambulancias. El antecedente más cercano es del pasado lunes, cuando un joven fue apuñalado en el barrio Provincias Unidas.
Cuando una ambulancia y una patrulla de Policía fueron en su auxilio, un grupo de vecinos los recibió con piedras. Tuvieron que irse y al lesionado lo llevaron en un auto particular .
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