Nuevos enfrentamientos dejan a Siria al borde de la guerra civil

Decenas de miles de manifestantes salieron a las calles; el gobierno disparó a civiles

DAMASCO.- El temor a que estalle una guerra civil en Siria se incrementó ayer luego de que las tropas del régimen mataran a por lo menos diez manifestantes en varias ciudades y el gobierno anunciara haber frustrado un atentado en Aleppo, un día después de la ola de ataques en Damasco, que dejó 55 muertos.

Con estos nuevos hechos de violencia el ya debilitado plan del enviado de la ONU y la Liga Arabe, Kofi Annan, para frenar la violencia entre los rebeldes y el régimen de Bashar al-Assad en Siria, sufrió un nuevo revés.

A pesar de un despliegue masivo del ejército en varias ciudades, decenas de miles de manifestantes salieron ayer a las calles tras las oraciones del viernes para reclamar la caída del régimen y acusarlo de haber perpetrado los atentados de Damasco para desacreditar a la revuelta.

El régimen y la oposición se culpan mutuamente de los ataques que dejaron 55 muertos y 372 heridos anteayer en el barrio Qazzaz, al sur de Damasco. Los atentados con coches bomba fueron los más sangrientos en 14 meses de revuelta.

Los grupos de activistas denunciaron que el régimen usó ayer gases lacrimógenos y disparó armas de fuego para dispersar a los manifestantes pacíficos.

Según los llamados Comités de Coordinación Local, unos diez activistas murieron en total por la represión del régimen.

Las tropas gubernamentales abrieron fuego contra los manifestantes en Tadamone, un barrio de Damasco tradicionalmente hostil al régimen, Hama (centro), Aleppo (Norte) y en Hassaka (Nordeste).

De acuerdo con el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Londres, las tropas sirias bombardearon además la ciudad rebelde de Rastan, en la provincia de Homs (centro) y mataron a cuatro civiles en operaciones en Hama.

Paralelamente, la agencia oficial de noticias Sana, informó ayer que tres militares murieron en Homs.

Las autoridades también anunciaron haber frustrado un atentado suicida en el populoso barrio Al Sheaar, de la ciudad de Aleppo, la segunda de Siria y el corazón económico del régimen.

Las fuerzas de seguridad lograron interceptar al terrorista que conducía una camioneta cargada con 1200 kilos de material explosivo, según la fuente oficial citada por Sana.

"Las autoridades mataron al kamikaze antes de que pudiera perpetrar su crimen terrorista", detalló la agencia oficial.

Por la noche, en esa misma ciudad se registró una fuerte explosión y hubo un tiroteo frente a la sede del partido gobernante Baath. No se registraron víctimas por el atentado, pero un agente de seguridad murió durante un tiroteo posterior.

En el ámbito diplomático, y con el fin de aumentar la presión sobre el régimen de Al-Assad, la Unión Europea (UE) impondrá pasado mañana nuevas sanciones al congelar los haberes de las empresas y de las personas consideradas fuentes de financiación del régimen, según informaron fuentes diplomáticas.

Escalada

La escalada de la violencia, a pesar de la presencia de la misión de observadores de la ONU, coloca al país al borde de la guerra civil, según los analistas.

"Desde el primer día, el régimen ha respondido a las protestas con la guerra", dijo Paul Salem, director del Centro Carnegie para Medio Oriente. "Creó una guerra y probablemente terminará por sufrir las consecuencias", agregó.

Según Peter Harling, del International Crisis Group, uno de los problemas es que "Occidente apoya una misión en la que no cree".

El experto considera que Siria vive "una diversificación de la violencia con atentados, asesinatos programados y enfrentamientos armados, muchas veces en la capital".

El propio secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, alertó sobre el escaso tiempo disponible para detener la violencia antes de que se desencadene "una guerra civil a gran escala con efectos catastróficos para Siria y la región".

Según el OSDH, 938 personas, de las cuales 662 eran civiles, murieron desde que entró en vigor la tregua entre el ejército y los rebeldes, el 12 de abril pasado. Más de 10.000 personas murieron durante la revuelta que lleva 14 meses en Siria, según datos de la ONU, que cifra en 230.000 los desplazados internos y en más de 60.000 los refugiados en países limítrofes, como Turquía y el Líbano.

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