El segundo temblor del año se registró en la villa turística durante la madrugada. Habría tenido origen en el norte patagónico de Chile. No hubo daños de ningún tipo.
Al final del martes, la nevada se disipaba rápidamente a modo de agua que corría por las calles, y el “sacudón” pasaba a ser una anécdota más.
Los habitantes participaron de los programas de radio o en las redes sociales comentando sus experiencias. A la gran mayoría la despertó un fuerte estampido seguido de un corto movimiento de las estructuras de sus viviendas.
Por el hecho no se denunciaron víctimas ni daños materiales de ningún tipo.
Hasta el cierre de nuestra edición el único registro de un movimiento telúrico era confuso. La Dirección de Protección Civil de la provincia de Santa Cruz recibió información de una oficina chilena que les arrojó las coordenadas en las que se detectó el epicentro, pero los datos no eran certeros.
La información daba cuenta que el epicentro había sido de 3,6 grados de la escala de Mercali, en determinadas coordenadas al Sur Oeste de Santa Cruz, pero al ser cotejadas por el personal de Protección Civil, las coordenadas indican una zona del norte de la Patagonia chilena, a la altura de la provincia de Neuquén.
Ese fue el único registro sobre lo vivido por los vecinos calafatenses, ya que otras estaciones sismológicas como las ubicadas en las provincias de San Juan y Tierra del Fuego no arrojaron datos de haber detectado el evento natural.
El 3 de julio, había existido un primer movimiento sísmico perceptible para el humano, en lo que va del año. Fue minutos después de las 22 horas y fue detectado por una estación ubicada a unos 40 kilómetros de la localidad fueguina de Río Grande. Había arrojado que el epicentro había sido al sudoeste de El Calafate, detrás de la cordillera, en territorio chileno.
Los movimientos sorprenden especialmente a los nuevos habitantes y a los más jóvenes de la villa turística. Quienes llevan más años residiendo en la zona, o quienes tienen más edad, recuerdan que cada tanto hay algún que otro temblor en la villa turística.
De hecho, en la última década ha existido un promedio de un evento por año, aunque todos de baja densidad.
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