Un nuevo radar permite multar

Un nuevo radar permite multar
A diferencia de otros aparatos utilizados con anterioridad, el nuevo equipo está homologado por el INTI y genera documentación aceptada para infraccionar.

Mediante un nuevo radar, el Cuerpo Unico de Inspectores Municipales (CUIM) comenzó a controlar en las últimas horas el cumplimiento de las indicaciones de velocidades máximas en diferentes calles de la ciudad.

La medida tomó vigencia a partir de la incorporación de un "equipo cinemómetro" homologado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el cual genera documentación considerada apta para la realización de multas. Con otro tipo de radares, las imágenes no constituyen medio válido de prueba.

A partir de su implementación, el conductor que supere la velocidad máxima establecida será detectado por el radar computarizado, tipo eco doppler , que emitirá un papel con la foto de la parte trasera del vehículo, su velocidad de marcha, la ubicación exacta del radar, la velocidad máxima admitida para ese sitio y la marca, modelo y código del aparato utilizado.

El titular del CUIM, Marcelo Borda, explicó que la información tomada por el radar es captada por un agente que puede estar ubicado en un radio de hasta tres kilómetros del lugar, quien toma a su cargo la detención del coche para notificarlo de la falta y entregarle una copia del acta.

"La infracción tiene valor aunque no le entreguemos una copia, pero nuestro criterio es tratar de hacerlo siempre para que no queden dudas de cuándo se realizó", mencionó Borda.

Los operativos. Ayer se labraron 16 infracciones por exceso de velocidad sobre un total de 100 controles realizados en Drago, con el radar ubicado en la esquina con 1810.

Esa calle es considerada de alto riesgo, debido a que muchos conductores ignoran que los semáforos están sincronizados para una velocidad de 40 km/h y, al superar esa marca --que es además la máxima permitida--, comienzan a encontrarse con la luz roja de los aparatos a una velocidad que les dificulta detenerse.

"Esa es una de las razones por las cuales es una calle que registra muchos accidentes fatales", indicó Borda.

También destacó la importancia de respetar las velocidades máximas, ya que se atenúan los efectos de una maniobra brusca y se facilitan las acciones de frenado.

Dónde. El radar va a ir rotando. Ayer estuvo en Drago y 1810. En días anteriores, los controles tuvieron lugar en la avenida Cabrera, con 4 infracciones sobre 60 controles; y en la avenida 14 de Julio, esquina Bullrich, con una infracción sobre 40 coches medidos.

Topes

60

kilómetros por hora es el límite permitido en avenidas.

40

kilómetros por hora es la máxima en el resto de las calles.

Cuando la justicia dijo no

Poco más de una década atrás el gobierno municipal debió desistir de los juicios que llevaba adelante para cobrar multas detectadas mediante cámaras ubicadas en distintas esquinas de la ciudad. El denominado sistema Mix 341 permitía retratar a conductores que cruzaban el semáforo con luz roja o iban a velocidad excesiva.

Esa forma de medición derivó en numerosas apelaciones judiciales por parte de los presuntos infractores, por considerar que ese mecanismo carecía de validez legal, favorecidos además por varios fallos en ese sentido emitidos por tribunales provinciales. Junto con la caída en desuso de las cámaras se dejaron de utilizar los radares manuales.

La justicia local determinó que las fotos tomadas desde las cámaras carecían de validez como origen de una multa, con lo cual el municipio desistió de los juicios planteados desde el Tribunal de Faltas.

Se entiende que el método exacto e irrefutable para penar el exceso de velocidad es disponer de al menos dos agentes en la calle que se controla.

El primero, munido del radar, detecta al infractor; el segundo, ubicado unos metros más adelante, es notificado de la falta y procede a detener el vehículo. Con el acta realizada de esta manera y la debida notificación al conductor, la multa se vuelve inevitable.

Según el Titular del Juzgado de Faltas Nº 1, doctor Ricardo Germani, el uso del radar constituye un elemento que aporta precisión al medir la velocidad y se convierte en una contundente prueba de cargo al establecer la multa. De todas maneras, destacó que su uso debe cumplir determinadas condiciones para que su consideración sea legal.

Dijo que su medición conforma una prueba válida siempre y cuando sea operado por un agente municipal o policial.

También definió como "ideal" tener la posibilidad de notificar al infractor en el momento que comete la falta para que el procedimiento resulte completo.

Sin embargo, como es habitual que los conductores no detengan su marcha, la aplicación final de la multa quedará en manos del juez interviniente. Los agentes municipales tienen vedada la posibilidad de perseguir a un vehículo, accionar que sólo puede concretar la policía.

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