Santa Rosa mostró ayer una postal diferente a la de cualquier domingo. Muchas familias cambiaron el verde de la laguna Don Tomás por la plaza seca de la Ciudad Judicial para ir a pasar la tarde entre mates, facturas y reposeras.Paradójicamente, el cambio de escenario se debió a una cuestión de "rejas".
La Ciudad Judicial, que quiso ser enrejada por el Superior Tribunal de Justicia, pero finalmente no lo fue por falta de presupuesto, hoy es un paseo público. Y la laguna, que es el paseo públicamente por excelencia, hoy tiene sus portones cerrados para los autos porque la municipalidad está bombeando agua al cuenco norte.
Esa realidad momentánea llevó a los santarroseños a convocarse espontáneamente en la plaza seca –antes de ingresar caminando a la laguna– y también en la playa de estacionamiento del edificio judicial que da sobre la avenida Perón, sin importar que por la colectora pasan los ómnibus hacia Toay.
Allí la gente estacionó sus autos, instaló las reposeras y se sentó sobre el pasto a lo largo de más de cien metros. Curioso, pero real.
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