La anticipada presencia de fuerzas policiales fuertemente pertrechadas, frente a la playa de tanques de Termap, disuadió ayer por la tarde a unos 800 desocupados -tanto hombres como mujeres- de protagonizar otro bloqueo en la ruta 3.
El malestar venía gestándose desde hace varios días entre casi dos millares de personas que se inscribieron o pugnan por hacerlo para recibir el subsidio de 1.840 pesos que gestionó el ministro de Gobierno, José Córdoba, en franca disidencia con las autoridades del municipio local, lo que generó que en forma explosiva apareciera gente de todos los barrios argumentado ser indigente.
Incluso a principios de esta misma semana, integrantes de varias agrupaciones prendieron neumáticos frente al ateneo político que dirige el propio Córdoba, bajo el argumento de que eran discriminados.
CON O SIN PLATA
Lo cierto es que los que intentaron cortar ayer la ruta representaban a unas doce agrupaciones y no sólo estaban aquellos que aún no obtuvieron el beneficio monetario sino también parte de los que lo recibieron pero exigen que se cumpla con la promesa de ser reubicados laboralmente. Entre ellos estuvieron integrantes del Polo Obrero, liderados por Norma Villamayor.
Todos los grupos habían dado un plazo para tener una respuesta a sus reclamos: a las 16:30. Pero el hecho de haberlo anunciado a través de emisoras radiales alertó a la policía y desde la Jefatura –en Río Gallegos- se emitió la orden imperativa de evitar que el tránsito de todo tipo de vehículos fuera interrumpido.
No obstante, minutos antes de la hora fijada los voceros fueron llamados por un funcionario de la cartera de Córdoba a conversar en el quincho de la Seccional Segunda de Policía.
Luego les siguieron otros manifestantes hasta que en el sitio callejero del conflicto quedaron pocos desocupados que prefirieron no enfrentar a la policía, sobre todo a la Infantería.

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