Mientras Luis Acuña viaja a Olavarría para brindar su apoyo al intendente de ese distrito por el crimen de un joven, los vecinos de Hurlingham vuelven a conmocionarse por otro crimen, aunque ocurrido en Ciudad Jardín: Héctor Picco, un estudiante de arquitectura de 23 años, fue asesinado en la madrugada del domingo pasado delante de su novia por motochorros que luego le robaron su automóvil.
El nuevo hecho de inseguridad que afectó a una familia hurlinguense ocurrió cuando Picco estaba a punto de subir a su Peugeot 206 en las calles Zeppelin y Aviador Bosch, a metros de la zona conocida como Plaza Plate, donde había ido junto a su novia. En ese momento, fue abordado por dos motochorros. "Lo que sabemos es que andaban dos en una moto, que intentaron robar una camioneta y al no poder concretar ese robo, justo mi sobrino estaba subiendo al coche con su novia, lo pone en marcha y al advertir esto, ahí le robaron", relató Horacio Almada, tío del muchacho.
"No sé si al bajar mi sobrino intentó algo, no lo sabemos bien, pero le dieron dos disparos y falleció", aseguró el hombre, aunque luego fuentes policiales detallaron que de esos dos balazos el joven esquivó uno y el otro lo recibió en el pecho y resultó mortal. Los delincuentes también le dispararon a la novia de Pico, pero la chica resultó ilesa porque logró resguardarse en la zona.
Según relató el tío, tras balear a su sobrino, los "motochorros" huyeron, uno en la moto y el otro con el Peugeot 206, que era modelo 2000. "No vale nada y si valiera una fortuna, no vale nada con respecto a la vida de mi sobrino", agregó el hombre.
Si bien una ambulancia concurrió al lugar, el joven falleció camino al hospital pese a los primeros auxilios que le brindó un bombero que concurrió rápidamente e intentó reanimarlo, dijeron las fuentes consultadas. En tanto, la novia debió ser asistida por una crisis de nervios sufrida por lo sucedido.
La investigación se encuentra a cargo de efectivos de la Jefatura Departamental de Morón y de San Martín, en conjunto, quienes tras ocurrido el crimen iniciaron rastrillajes para tratar de dar con el auto y a partir de allí recoger alguna pista de los delincuentes.
Marcha
Horas antes, el viernes 2 por la tarde, centenares de vecinos realizaron una marcha por el centro de Hurlingham, la segunda en dos semanas, en reclamo de seguridad: unas 500 personas iniciaron la marcha en la esquina de avenida Vergara y Félix Frías y recorrieron Vergara hasta 5 Esquinas. El disparador fue el crimen de Martín Canevari, el joven de 34 años que murió tras ser baleado en la intersección de Necochea y Garay, tras lo cual le robaron la motocicleta en la que se movilizaba.
En la ocasión, los manifestantes advirtieron que realizarán un petitorio al intendente Luis Acuña y a las senadoras Azucena Ehcosor y María Esther Barrionuevo para que la cámara alta provincial declare “el estado de emergencia en seguridad en Hurlingham”.
En diálogo con el periódico local El Ciudadano del GBA, el padre de Martín relató que su hijo “fue a comprar una cerveza a las 10 y media de la noche a Roca y cuando había pegado la vuelta, apareció con un tiro en la espalda sentado en el cordón de la vereda, tenía el casco puesto y la mochila pero se llevaron la moto. Le pegaron un balazo en la espalda, la bala le traspasó el corazón y se murió en el momento, pobrecito”.
Horacio Canevari dijo que la policía “está trabajando bien, pero los vecinos mucho no vieron porque es una zona oscura. Hay algunos testigos. Una vecina que dice que escucho 4 o 5 tiros, entonces, le venían tirando se ve. Yo no se si se han equivocado pensando que era otro delincuente espero que no”.
Además, relató que “la mochila no se la llevaron, la billetera tampoco, tenía plata, la cédula, los documentos de la moto, el celular que vale como mil y pico de pesos, no le dieron tiempo pobrecito, pero la moto se la llevaron. La mochila la tenía puesta, el casco no se lo sacó no le dieron tiempo a nada, se sentó y se murió”.
“Nosotros somos gente de trabajo, mi hijo era un pan de dios, no le debemos nada a nadie y no tenían que matarlo por la espalda, yo creo que son delincuentes rateros que le querían robar la moto pero no puede ser que estés andando en moto y te tiren por la espalda, él se las dio la moto, porque él paró y se las dio porque no se cayó, se ve que paró, se la dio, se fueron se sentó y se murió”, concluyó apesadumbrado el padre de Martín.

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