Nuevo y confortable hogar

Tras 44 años de funcionar en espacios precarios y sin las comodidades que requieren los chicos con capacidades diferentes, el establecimiento se mudó a un edificio adecuado en Reconquista 248, del barrio Palihue.
Por fin, después de 44 años de funcionar en edificios que carecían de las condiciones necesarias para chicos con capacidades diferentes, la Escuela Especial Nº 508 comenzó a dictar clases en las remodeladas instalaciones de Reconquista 248, donde tiempo atrás prestaba servicio la sociedad de fomento del barrio Palihue.

Se trata de un espacio adaptado para la calidad de la matrícula, es decir, un total de 44 chicos de entre 4 y 16 años: ocho aulas, baños adecuados, salón, confortable cocina y dependencias para los directivos.

"Estamos contentísimos. Espero que este logro sea el puntapié inicial para una mejor organización institucional. Queremos que sea un lugar estable tal cual hoy se muestra: sin escaleras ni desniveles", reflexionó la directora de la institución, Gabriela Montecchia.

Si bien aún no se oficializó el traslado del establecimiento, algo que se prevé realizar con un festejo, después del receso invernal, la actividad en Palihue dio inicio el pasado 21 de junio.

Sin embargo, para poder cristalizar este anhelo, debió correr "mucha agua debajo del puente", tal como lo reconoció Montecchia, quien recordó que durante los últimos seis años la escuela funcionó en calle Rayen 219, en el barrio Patagonia.

Se trataba de una vivienda alquilada a un particular por la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires que, si bien es de buena construcción, no cuenta con el mantenimiento necesario.

"Los últimos tiempos fueron muy difíciles porque el edificio estaba absolutamente deteriorado. Hemos trabajado en un contexto de muchísima precariedad: baños que no funcionaban, caños rotos, hormigueros, cortes de luz, falta de agua y humedad", enumeró la directora, quien ejerce el cargo desde los últimos dos años.

Recordó que otro de los impedimentos lo constituían las dos plantas, ya que muchos de los alumnos presentan inconvenientes motrices.

"La escalera no era ideal para nuestra dinámica escolar. Había que subir el almuerzo todos los días, algo que nos complicaba muchísimo", recordó.

La instalación en Patagonia se produjo tras deambular de un lado a otro. De hecho, funcionó un largo tiempo en Alsina al 200 y, luego, en forma temporaria, en Sixto Laspiur 1300.

Sin embargo, cuando los problemas de infraestructura comenzaron a agravarse, hecho que preocupaba a los padres, miembros de la cooperadora visitaron a María Guillermina Rizzo, a cargo del área de Educación durante la intendencia de Cristian Breitenstein.

"En una reunión, los padres manifestaron su inquietud ante la falta de seguridad de la escuela, ya que no existía la correspondiente habilitación de bomberos, entre otras cuestiones", relató.

En ese momento, admitió, la matrícula ascendía a 64 chicos que, con el correr del tiempo, y debido al panorama, comenzaron a acudir a otros establecimientos.

Tras recorrer numerosos edificios, surgió la posibilidad de alquilar la sociedad de fomento de Palihue.

"Vieron nuestra necesidad a través de los medios y de inmediato se pusieron en contacto con Rizzo", dijo Montecchia, quien, apenas conoció el lugar, quedó "enamorada".

Se trataba de dos salones de grandes dimensiones --que luego hubo que dividir con durlock--, además de todos los servicios y comodidades necesarios.

El contrato, por el término de tres años, no demoró en firmarse.

Sin embargo, durante la transición, otro escollo se presentó en el camino.

"Un mediodía me avisaron que había explotado el calefón de la escuela de Patagonia, donde funcionaríamos hasta tanto se terminara esta obra. Creo que ese fue el límite, pues ya se corrían demasiados riesgos", manifestó.

Fue así que el ex titular del Consejo Escolar, Andrés Contreras, realizó distintas gestiones y, pocos días después, provisoriamente, se dictó clases en un SUM perteneciente a la Curia, situado en el barrio Cooperación II.

"La escuela no podía cerrarse. El 9 de abril pasado nos trasladamos, otra vez, de manera provisoria", contó Montecchia.

Tras aclarar que de a poco la matrícula perdida está regresando, la docente comentó que el establecimiento funciona durante dos turnos.

"Contamos con ocho grupos pedagógicos a la mañana. Por la mañana, en la cocina, que fue agrandada, funciona un pre-taller de economía doméstica que se autoabastece con las ventas, además de otras actividades, como manualidades", sostuvo.

De esta manera, entre ambos turnos, concurren alumnos y operarios de entre 4 y 15 años, aunque se puede recibir personas de hasta 21.

"Sentimos, junto a todo el plantel docente y no docente, una gran satisfacción de poder contar con un lugar adecuado", reiteró.

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