El FpV se reordena en el Parlamento provincial. La definición de las comisiones en el Senado y la lapicera de CFK en Diputados marcan el año que se viene, y el reparto de poder de dos bloques heterogéneos
En el Senado, Gabriel Mariotto ratificó su posición de jefe, y también la impronta que busca imponer en la Cámara.
No es un cambio de paradigma, ni un antes y un después, pero sí una marcada diferencia con lo que fue la Legislatura que en su momento marcó el trío conformado por el entonces presidente, Alberto Balestrini, el vice, Federico Sacarbino, y el jefe de bloque del FpV, Osvaldo Goicochea. De ellos continúa en la Cámara el hombre de General Lavalle, quien recibió la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Para los hiper K, fue un premio consuelo en una pelea donde no se les quería conceder nada.
Lo cierto es que Mariotto decidió, como estreno de funciones, mostrar un acuerdo en la nueva composición, donde todos, incluso la oposición, tuvieran su porción. Claro que en el reparto hay que dejar en claro que el cristinismo es el que manda y el que tendrá la mayor cuota.
Por eso, aunque no es lo habitual, no sorprendió la designación de Sergio Berni al frente de la comisión más deseada, Asuntos Constitucionales y Acuerdos.
Todo un gesto si se tiene en cuenta que el Vice planea mirar con lupa cada proyecto del Ejecutivo, que en su mayoría es destinado a esa comisión.
“Esto no va a ser una escribanía” aseguran en su entorno. En el reparto no se olvidaron del gobernador, Daniel Scioli, ya que entregaron a Nora de Lucía la presidencia de la muy tentadora Presupuesto e Impuesto.
Conviven dos sciolistas puros en el bloque, la ex funcionaria de Economía y el ex subsecretario de Asuntos Muncipales, Alberto de Fazio. La elección no fue fortuita ya que De Lucía es del palo del ministro de Infraestructura, Alejandro Arlía, un hombre de buena llegada con Mariotto.
En el caso de De Fazio, su ligazón con Eduardo Camaño lo desconecta del circuito K. Será por eso que el legislador ha sido el protagonista de varios twits críticos de algunas medidas del Gobierno nacional.
En el caso del PJ ortodoxo, no fueron como en otras épocas parte de la discusión, y recibieron una participación magra. En su mayoría siguen observando las jugadas de Mariotto, en espera de que “se acomode” y “baje el pie del acelerador”. Baldomero Alvarez de Olivera quedó al frente de Obras Públicas, una comisión que tuvo su importancia, pero que con la centralización de los planes en manos de Nación ha perdido algo de brillo. Desde el entorno alvarizta mencionan que el ex ministro de Desarrollo Social tendrá una intensa participación legislativa, en tanto, desde el kirchernismo desmerecen su carrera, y lo ven a paso lento.
Quien logró un buen lugar, fruto de su regreso al bloque, es el massista Jorge D’Onofrio, quien quedó a cargo de Seguridad. Existió una expresa intención de otorgar a la oposición lugares acordes a su número. Lo que todos los años constituyó una fuerte pelea entre oficialismo y oposición, esta vez se acordó sin inconvenientes.
A los bloques más grandes de la UCR y la Unión PRO PJ que suman cada uno siete integrantes, les otorgaron cuatro presidencias, en tanto al FAP, de menor volumen, le dieron la de Usuarios y Consumidores.
“La oposición tiene que tener su espacio en el Senado” dicen desde el mariottismo. Sobre todo porque no tienen número suficiente para hacer ruido en el recinto, pero sí la voz fuerte para cuestionar a Scioli.
Diputados, lo decide ella
La diputada Graciela Rego fue la encargada de tomar nota de los pedidos de cada uno de los bloques en la Cámara baja. Aseguran que, con la venia del presidente de la Cámara, Horacio González, logró diseñar un esquema que conformó a todos. Sin embargo, cuando la nómina llegó a manos de José Ottavis, éste habría planteado: “Esto no es definitivo hasta que no lo vea la Presidenta”.
La confirmación de que la primera mandataria tendrá la lapicera también de las comisiones llegó a algunos legisladores de la boca del propio González. La situación motivó el enojo de opositores, que ven desmoronarse los acuerdos cada vez que intervienen en las decisiones los muchachos de La Cámpora, con el ya acostumbrado “lo tiene que ver Cristina”.
Desde el FpV dicen que el esquema nunca estuvo terminado, pero el bosquejo de Rego estaba cerca del cierre cuando apareció la advertencia de Ottavis.
Circulan nombres pero nada está definido. Sucede que todavía ajustan los roles y el esquema final no fue enviado a la Rosada. Si bien Horacio González logró un buen acuerdo con los hiper K, al punto de mostrarse en el inicio muy cerca del vice Ottavis, su posición no es tampoco la ideal. Debe mediar entre los cristinistas que autorizaron su continuidad, y los PJ históricos que tienen reclamos atrasados.
Los sciolistas como Guido Lorenzino y Martín Cosentino esperan un espacio aunque no cuentan con el lobby de su Gobernador. “Scioli no se va a meter en la disputa”, aseguran desde el Ejecutivo.
Será difícil que el moyanista Hugo Mancini conserve Trabajo, aunque más dificultoso será que se mantenga impávido. Todos pronostican algunas tempestades.
Existe además cierto malestar de los que responen a Randazzo, y que desean cerrar finalmente sus lugares asignados. Cuestionan el avace acelerado de Mariotto y la troupe camporista. Desde el Movimiento Evita aconsejan una mayor unidad, y bajar el tono crítico con el Gobernador.
También se debe conformar a una oposición necesaria para el funcionamiento. Uno de los encargados de esa tarea es el presidente del bloque del FpV, Juan de Jesús, quien mantuvo agitadas reuniones. De Jesús se mostró optimista de tener el mapa ordenado antes del fin de semana, y espera tenerlo aprobado antes del 28 de febrero.
“No sé si vamos a llegar en armonía o a los zapatazos, pero las vamos a cerrar” aseguran desde el FpV. Esconden, sin embargo, que las resoluciones importantes se han mudado de la independencia histórica de la Legislatura a un despacho de Balcarce 50.














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