El Gobierno recurrirá nuevamente a los mercados globales para conseguir financiamiento que se destinará a obras públicas y vivendas.
Una parte de esa cifra irá a parar a obras como la construcción de salas de 4 años y las etapas posteriores del Metrotranvía. Pero la mayor porción se destinará para aplicar el ambicioso plan habitacional que lanzó Pérez el viernes pasado.
El mandatario marcó una diferencia entre el Bono Aconcagua y la futura colocación, al asegurar que el primero "se usó para Gastos Corrientes". También puntualizó que cuenta con el permiso legislativo para endeudarse por 1.500 millones de pesos si el destino de la plata es obra pública.
El subsecretario de Financiamiento, Pablo Frigolé, viajó a Buenos Aires para armar una agenda de reuniones con gerentes de bancos que pueden estar interesados en el bono, "y tantear el escenario", según explicó un funcionario.
El bono se lanzaría en junio o julio, y el objetivo del Gobierno es conseguir tasas menores al 11%. El plazo sería de 15 años.
En el Ministerio de Hacienda también intentarán evitar tener que colocar garantías. "Mendoza está en una situación económica sólida y estable", aseguran las autoridades provinciales. Pero en caso de tener que recurrir a algún aval, hay dos opciones firmes: regalías petrolíferas o coparticipación federal.

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