Los presidentes de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán sellaron el pacto. Se formó para competir con su par europea pero también para dialogar.
Los presidentes de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán firmaron ayer en Moscú un paquete de acuerdos que abre una histórica fase hacia la conformación en 2015 de la Unión Euroasiática, un proyecto lanzado recientemente por el primer ministro ruso Vladimir Putin para crear una nueva comunidad económica en lo que fuera el espacio político y económico de la disuelta Unión Soviética. Es una “Unión Soviética light” afirman algunos, burlándose de las intenciones de Putin. La nueva comunidad se construirá sobre el modelo de la Unión Europea (UE), con la que confrontará pero también dialogará, señalaron los asesores del primer ministro.
Los documentos fueron firmados por el presidente ruso Dmitri Medvedev, el bielorruso Aleksandr Lukashenko y el kazajo Nursultan Nazarbaiev. La futura unión económica “no se enfrentará con problemas como los que agitan actualmente a la Unión Europea (UE), porque todas sus naciones tienen posiciones económicas similares”, señaló Medvedev. El plan es un proyecto de política exterior destinado a caracterizar a la segura próxima presidencia de Putin. “No se trata de recrear de una u otra forma a la Unión Soviética”, sino de crear un gran espacio económico para las ex repúblicas soviéticas, argumenta el primer ministro.
“Buscamos crear un gran espacio económico, ensamblado con la UE, que vaya desde el Pacífico hasta el Atlántico, desde Vladivostok hasta Lisboa, conviviendo con los valores de libertad y de democracia y con las leyes de mercado”, dice Putin. Según sus equipos de trabajo, sería algo así como un nuevo BRICS (el grupo integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en busca de más equilibrio mundial. La documentación firmada ayer prevé la conformación de una unión aduanera y un espacio económico común desde el próximo mes de enero, y finalmente la Unión Euroasiática, con su propia comisión y otras instituciones, como un consejo y un colegio.
La idea de Moscú es convertir a la Unión Euroasiática en un nuevo bloque económico interpuesto entre la UE y China. Los tres presidentes firmaron en particular una Declaración sobre Integración Económica Euroasiática y un Tratado sobre la Comisión Económica Euroasiática. Ambos textos se complementan para explicar las varias etapas programadas, con el paso de la unión aduanera entre Moscú (Rusia), Minsk (Bielorrusia) y Astana (Kasajistán) a un espacio común basado en las reglas de la Organización Mundial del Comercio y abierto a nuevos países. <

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