Con el nuevo aumento, el precio en el kilo de pan se acerca a los 11 pesos

Desde el Centro Industrial de Panaderos de Tucumán se indicó que el incremento será hasta del 15 por ciento, por lo que en algunas panaderías el valor de este producto llegará a valer entre 10,50 y 11 pesos. El encarecimiento se debe al ascenso en el costo de la harina y el nivel salarial del sector. Irregularidad y falta de controles.
En pleno proceso de retracción económica, un nuevo y severo golpe al bolsillo condicionará la capacidad de compra por parte de la ciudadanía tucumana, justamente en un producto alimenticio que es fundamental dentro de los parámetros de consumo de la población.

De acuerdo a lo indicado por Mario Veliz, presidente del Centro Industrial de Panaderos de Tucumán (CIPT, entidad que agrupa a cerca de 400 empresarios del sector) el precio del pan sufrirá un aumento de hasta aproximadamente el 15 por ciento, por lo que el valor del kilo ascenderá hasta 1,50 pesos posicionándose en un nuevo costo que llegará a los 10,50 u 11 pesos, según los comercios de la rama.

Además, se indicó que el encarecimiento, a su vez, se trasladará a todos los derivados de la harina, como consecuencia de un ascenso en el valor de la misma a raíz de una serie de factores que hicieron mella en los actuales guarismos de referencia que también afectaron a margarinas, grasas y aditivos.

En tal sentido, Veliz adujo que el ascenso en el precio del pan fue propiciado tanto por los nuevos acuerdos salariales que establecieron una mejora en el orden del 26 por ciento para el sector, a lo que debe adicionarse el incremento en la bolsa de harina que rondó el 14 por ciento en promedio. De esta forma, se informó que puede haber distribuidores que comercialicen dicho producto desde los 82 pesos hasta superar la barrera de los 100 pesos.

"Por lo general, a mitad de año sufrimos aumentos en la harina. Ahora hablamos de un 14 por ciento, es por eso que la bolsa pasará de 72 a 78 pesos, es decir, que la más barata es una provincial y las que vienen de afuera se fueron de 82 a 88 pesos", señaló. Sin embargo, paralelamente, aclaró que "tenemos información de las personas que nos venden de los molinos que hay una escasez de harina y que además quieren llevar a la bolsa a 100 pesos como mínimo por la falta del producto".

Mientras sostuvo que para adoptar la decisión, quienes conforman el CIPT, debieron ser "lo bastante objetivos como para no causar demasiados problemas en el consumidor", Veliz adujo que los panaderos, en general, "tratamos de mantener los precios lo máximo que sea posible en el tiempo o bien hasta último momento, muchas veces corriendo con los gastos finales. Lamentablemente, hoy por hoy, nos vemos obligados a modificarlos porque de lo contrario iremos a pérdida al no cerrarnos los costos".

Asimismo, Veliz resaltó que "no es descabellado" el considerar un aumento en los niveles descriptos, pues argumentó que "si se piensa en la escasez de la harina y el aumento del pan es porque se está cultivando menos trigo y la calidad es muy inferior", planteó.

A todo ello, es necesario puntualizar que otro de los factores que motivaron el aumento está dado por la quita del subsidio nacional que repercutió fuertemente en la valorización de la harina, por lo que Veliz afirmó que "ha sido la suba más abrupta que hemos tenido nosotros".

Por otra parte, el empresario admitió que antes de la determinación ya existían en la plaza local panaderías que dispusieron el nuevo valor, ya que, sobre todo en aquellos comercios céntricos, el kilo de pan se ofrecía a 10 y 10,50 pesos. Vinculado a ello, adujo que existen otros locales que comercializan el producto a un precio muy inferior que ronda los seis pesos.

Justamente, Veliz hizo hincapié en tal situación y reclamó mayores controles por parte de las autoridades competentes en el sentido de que "existen muchas panaderías que trabajan en la absoluta clandestinidad con los riesgos que ello implica debido a que no poseen los requerimientos mínimos de salubridad al momento de la elaboración del pan que con posterioridad puede provocar daños a la salud de las personas, que por ahorrar dinero recurren a estos locales ilegales".

A su vez, resaltó que más allá de las deficiencias que se registran en materia sanitaria, también se incurre en perjuicios contra el fisco, que al mismo tiempo se traduce en una competencia desleal contra las firmas que presentan sus papeles en regla.

"Hay comerciantes que no se atienen a las normas impositivas, evadiendo todo tributo y mantienen a sus empleados con liquidaciones totalmente en negro. Obviamente, ello no incidirá para nada en el precio final lo que determina un valor muy inferior a lo que nosotros establecemos", consignó Veliz.

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