La víctima, de 16 años, murió tras una batalla campal en Paso Córdoba. Le rompieron un palo en la cabeza.
La imputada no quedará detenida mientras el fallo no esté firme. En la sentencia se aclaró que no se dispuso su inmediata detención porque no lo requirió en su alegato la fiscal de Cámara Laura Pérez. Vinett estuvo en libertad a lo largo de todo el juicio y cumplió prisión domiciliaria hasta agosto de 2011.
En su voto rector, la presidenta de la Cámara, María Evelina García Balduini, remarcó la actitud "muy reprochable" de los policías que fueron citados como testigos, quienes en su mayoría se mostraron reticentes a dar detalles, faltaron a las audiencias, alegaron enfermedades repentinas o evidenciaron amnesias poco convincentes sobre los violentos episodios y sus protagonistas. Según el fallo, todos parecen haberse "guardado algo de lo que vieron u oyeron". Un efectivo policial, además, estuvo imputado en el inicio de la investigación y finalmente fue sobreseído. Sin embargo, casi todos los allegados de la víctima declararon que el agente -quien aquel día estaba de franco e intervino porque es vecino del barrio- "retuvo" a Durán de los brazos facilitando la agresión de Vinett.
La sentencia descartó que los "garrotazos" hayan sido en defensa propia o de los hijos de Vinett, quienes participaban de la misma trifulca. Ellos -destacó el fallo- eran mayores en edad y contextura física y además estaban armados.
Conmovido, el padre de la víctima, Oscar Durán, dijo al finalizar la audiencia que no estaba conforme con la condena, a la que consideró "insuficiente". Dijo que con la muerte de su hijo le "arrancaron una parte" de su vida y reclamó prisión efectiva.
Aquella batahola fue el corolario de una primera pelea "mano a mano" entre Durán y un hombre de apellido Escudero, apodado "Colorado", a la que se sumaron luego los hijos de Vinett -de apellido Simón- y otros amigos. El hermano, los primos y los amigos de Alejandro, enterados de la golpiza que había sufrido el chico, acudieron a buscar la revancha y dos grupos numerosos se enfrentaron con piedras, palos, caños y cuchillos. En medio del tumulto, y cuando Durán se apresuraba para abandonar el lugar diciendo "Vamos que me la re dieron", la mujer lo atacó con el palo.
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