Con nueve casas, ayudan a evitar el hacinamiento en Paso del Indio

Al final de barrio Alberdi se encuentra uno de los 11 asentamientos más precarios de la ciudad. Allí, las dificultades edilicias se advierten a simple vista.
80 voluntarios colaboraron con las familias del sector

Ochenta voluntarios de la agrupación Un Techo para mi País levantaron el último fin de semana viviendas económicas hechas con tirantes de madera para llevar así algo de alivio a la situación de hacinamiento en la que viven familias de Paso del Indio, uno de los sectores más precarios de barrio Alberdi, ubicado entre las calles Ricardo Gutiérrez y Franklin Cano.

Una de las nueve familias que se vieron favorecidas por la tarea de estos jóvenes de entre 18 y 30 años fueron los Ruartes.

Este humilde matrimonio tiene siete hijos. Por fortuna para ellos, los dos más grandes ya hicieron rancho aparte, pero aún así la falta de espacio los obliga a dormir a los 7 integrantes de esta familia en una misma habitación.

“Estos chicos llegaron caídos del cielo”, dijo en la mañana de ayer Silvia Mónica Ruartes, feliz de ver que la casilla de madera ya había tomado forma. “Ahí, van a dormir los varones”, decidió la mujer que pertenece a una generación de horneros, pero desde hace 18 años se mudó al fondo de barrio Alberdi donde se gana la vida cirujeando.

A esa hora el sonido de los martillazos parecía competir con la estridente cortina de motores que llegaba desde el autódromo. Pero aquí no se veía a nadie pendiente del rugir de los motores. Los vecinos de uno de los once asentamientos precarios que existen en Río Cuarto estaban concentrados en darle el toque final a las construcciones que, junto a los chicos de Un Techo para mi País, empezaron a levantar el sábado pasado para dejarlas concluidas el día siguiente.

En esta ocasión, los grupos familiares que resultaron elegidos, ya sea por la cantidad de integrantes o por el gran deterioro de sus viviendas (o ambos factores, en algunos casos), debieron aportar una suma de 580 pesos, en tanto que la agrupación solidaria que tuvo su origen en Chile se ocupó de costear el resto del dinero de estas casas que tienen un valor de 8.500 pesos cada una.

Para concretar el operativo de este fin de semana, los voluntarios recorrieron esta zona en abril detectando aquellos casos con necesidades más acuciantes. “La idea no es imponer la construcción de viviendas, sino ofrecerlas y poder llevarlas adelante en conjunto con los vecinos. La idea es que puedan tener un mejor lugar de vida”, dijo la coordinadora de Un Techo Para mi País en Río Cuarto, Eva Velazco.

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