Las recomposiciones buscan tener un piso del 25%, lejos del 18% sugerido por la Nación. Advierten que ante las dificultades internacionales hay que reforzar el mercado interno con mayores haberes
Pero en la mayoría de los rubros y ramas de actividad hay una meta doble a alcanzar: un 25% como piso de recomposición y 5 mil pesos de salario inicial.
Las expectativas fueron ratificadas por el secretario general de la CGT local, Eduardo Tello, quien remarcó que eso permitiría mantener un esquema de recomposición y redistribución. En línea con los reclamos nacionales, el dirigente destacó la necesidad de rever el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, la revisión de los escalones en las asignaciones familiares y el empleo en negro.
¿Las paritarias que se inician ahora serán las más complicadas de los últimos años por el contexto económico?, le preguntó PUNTAL a Tello
La discusión paritaria de este año sería complicada si no se corregiría el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias que realmente está generando un efecto muy distorsivo sobre la cifra a discutir dentro de las paritarias. Hay compañeros que ya ven afectados más del 10% de sus sueldos en las retenciones que se le hacen por este impuesto. Pero en cambio si es retocado, la paritaria podría cerrarse en torno al 20 o 25 por ciento en general. Después hay gremios con condiciones desfavorables que necesitan más para acercarse a una cifra que debería ser entre 4.500 o 5.000 pesos de ingresos mensuales.
¿Eso permitiría compensar la inflación o aportaría una recomposición real de los ingresos?
El compañero Moyano habla de la inflación del supermercado. Y las distintas regionales tienen un conocimiento de lo que ocurre con los gastos hogareños. Para un sector de los trabajadores mejores retribuidos un aumento del 20 o 25 por ciento implicaría incluso dar un paso más en la redistribución del ingreso.
¿Las subas pueden alentar la inflación?
Los aumentos salariales no forman parte del costo de los productos sino de la ganancia que genera el trabajo humano. Lo que se discute en el fondo es cómo repartir las ganancias entre el empresariado y los trabajadores. Lo que ocurre es que en ocasiones, para no perder ganancias, el trabajador traslada parte del aumento salarial a precios. Pero por suerte hay muchos sectores empresariales que han entendido la ventaja de apostar al círculo virtuoso del mercado interno.
¿El menor crecimiento de la actividad económica de este año no complicará la negociación?
Puede haber un menor crecimiento de la actividad económica, pero vamos a discutir salarios sobre las ganancias que acumularon las empresas el año anterior. Y si parte de esas ganancias la vuelcan a salarios, que van a consumo y por lo tanto a demanda, será la herramienta primera que pondrá en marcha otra vez el circuito productivo y económico del país. Mire, un trabajador nunca va a pedir una locura que ponga en riesgo su fuente de trabajo. Visualizo que serán similares a las discusiones de años anteriores donde no debería haber una importante conflictividad sindical.
¿Para los estatales será más difícil alcanzar un acuerdo?
Es muy posible que el que ponga una pauta fuerte sea el Gobierno nacional con sus trabajadores. Pero tenemos la pauta de los docentes, donde la primera oferta fue del 18% y por lo tanto esa cifra pasó a ser el piso y no el techo de la discusión. Ese supuesto tope quedó atrás. Aquellos que dependemos del Estado, esperamos cerrar entre 20 y 25 por ciento.
¿Pueden generar más tensión con el gobierno las paritarias?
Creo que no hay condiciones objetivas para decir que habrá malos acuerdos para el movimiento obrero. Se va a seguir avanzando con las diferencias que tiene cada actividad. Le tenemos que creer a la Presidenta cuando dijo que no hay techos para las paritarias y que sólo controlaría las rentabilidades de las empresas. No creo que sea un factor de tensión, tendría que estar muy condicionado el movimiento obrero en su discusión salarial para que sea así.
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