Desde la vereda, la torre parece una más del montón que el boom de la construcción hizo crecer en el centro de la ciudad. Sin embargo, algunas características de su diseño —como el aprovechamiento de la orientación, el aislamiento de medianeras o el planteo de las aberturas— lo convierten en un "edificio sustentable".
Sobre mediados de año, estos edificios no serán excepciones. Por esa fecha, el municipio reglamentará la ordenanza Nº 8.757 que incorpora al Código de Edificación exigencias relacionadas con la optimización del uso de la energía. Básicamente se trata de hacer obligatorio el cumplimiento de algunos criterios vinculados al condicionamiento de los edificios, por ejemplo la incorporación de aislamiento térmico en paredes y techos o la limitación de las áreas de ventanas.
En forma paralela, se buscará poner en marcha una serie de incentivos para aquellos proyectos que incorporen nuevas tecnologías amigables con el medio ambiente o nuevas formas de racionalidad de uso energético que podrán acceder a quitas en los sellados de los permisos de edificación o beneficios en los metros cuadrados a construir.
Para el director del Programa de Construcciones Sustentables y Eficiencia Energética del municipio, Eduardo González, la apuesta pasa "por dotar de mejor calidad de vida a quienes viven en la ciudad, con ahorro energético y con sustentabilidad ambiental, por eso las normas apuntan a que eso sea común para todos, para que no haya después problemas en el mercado".
Del programa participan unas 25 instituciones, organismos académicos, colegios profesionales, organizaciones ambientalistas y empresas de servicios, además de la Cámara Argentina de la Construcción y la Asociación Empresarios de la Vivienda.
Gradual. La ordenanza 8757 se aprobó en abril pasado y, según estimó González, "empezará a regir sobre mediados de año, en forma gradual y para cierto tipo de construcciones".
Según establece la norma, su aplicación será efectiva en construcciones nuevas, de viviendas, oficinas, comerciales, educacionales o de salud, sean públicos o privados; además de modificaciones, reformas o rehabilitaciones de edificios existentes con una superficie superior a los 500 metros cuadrados o donde se renueva más del 25 por ciento del total de sus cerramientos.
Por estos días, la comisión que asesora a la Municipalidad en la implementación de la ordenanza está terminando de producir el software en el cual los desarrolladores deberán volcar los datos del proyecto: superficie del terreno, orientación, características de los muros y ventanas, entre otros, que permitirá evaluar la propuesta.
Cumplir con ese trámite será un requisito que se agregará a las exigencias previas al permiso de construcción y la verificación El proyecto fue presentado por el concejal del socialismo auténtico Alberto Cortés. "Lo que se intenta resolver es, sobre todo, son los problemas que se presentan en el verano, cuando los edificios se sobrecalientan y se produce más temperatura adentro que afuera. Eso se puede minimizar en gran medida con la protección de las grandes aberturas, sobre todo las orientadas hacia el este o el oeste, o el aislamiento en paredes o techos", explicó el edil.
Dicho rápidamente, "tomar en cuenta estas cuestiones en el diseño de los edificios hacen la diferencia para que un ambiente cualquiera sea fresco o un horno y que resulte habitable sólo encendiendo el ventilador o poniendo en marcha un gran equipo de aire acondicionado", graficó Cortés.
Efecto futuro. Si bien la ordenanza entrará en vigencia en invierno y llevará tiempo verificar sus beneficios, solo repasar los prolongados cortes de luz producidos este verano ayuda a tomar conciencia de la necesidad de la medida.
Según datos de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), la demanda promedio del servicio presenta un crecimiento sostenido en los últimos cuatro años que oscila entre un 6 y un 10 por ciento. Y el consumo energético de los edificios representa un porcentaje significativo de ese total, sobre todo teniendo en cuenta que, de nuevo en base a información de la compañía, desde 2008 ingresan unos mil pedidos de factibilidad por año para obtener la conexión a la red. De esos inmuebles, en promedio, 250 son torres de departamentos.
Los récords de venta de acondicionadores de aire completan en panorama que cada verano genera cortocircuitos entre los usuarios y los planes de inversión de la EPE.
"Sabemos que la ordenanza va a tardar algún tiempo en producir un efecto sensible. Sin embargo tiene una importancia nada menor porque cada edificio que hoy se hace va a tener una vida útil, promedio, de unos 50 años. Estamos hablando de construir a futuro", advirtió Cortés.
Un futuro, quizás, más amigable con el medio ambiente.
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