Las nuevas autoridades ya entraron a Trípoli pero siguen buscando a Khadafi

Caen los últimos bastiones de los leales al coronel. El presidente del Consejo Nacional de Transición mostró un discurso pacifista.
Unidades de élite antikhadafistas, apoyadas por bombardeos de la OTAN, penetraron ayer en el corazón urbano de Bani Walid, donde se cree que están refugiados Seif al Islam y Saadi, dos de los hijos más combativos del coronel

Muammar Khadafi.

El rápido avance coincidió con nuevos combates y bombardeos en las proximidades del resto de los grandes bastiones khadafistas, como Sirte, Jufrah y Sebha, y con la primera visita del presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafa Abdulyalil, a Trípoli desde que fuera conquistada por la oposición.

Abdulyalil llegó a la capital tras una breve visita a la localidad de Misurata, una de las que más soldados aportó para el levantamiento, donde el ex ministro de Justicia de Khadafi volvió a instar a las tropas a esforzarse para tratar de entrar en forma pacífica en las poblaciones que todavía resisten. “Debemos tratar de extender las manos y mostrar con ello nuestras intenciones, y conseguir así poder entrar de forma pacífica, evitando los combates”, afirmó.

Además, Abdulyalil volvió a recordar que “la declaración de la victoria” definitiva no se hará pública hasta que haya sido muerto o capturado el huido ex hombre fuerte libio. “No debemos olvidar que Muammar Khadafi sigue vivo, que tiene dinero y oro, y que esos recursos puede usarlos para comprar hombres”, afirmó.

Del coronel y de sus hijos nada se sabe desde que abandonaron la capital. Algunas fuentes los situaron consecutivamente en Sirte, en el oasis de Bani Walid, en la ciudad desértica de Sebha y en un área de grandes dunas y rocosas cordilleras cercana a la frontera con Chad y Níger, e incluso en este último país. Sin embargo, el gobierno de Niamey negó que Khadafi estuviera en su territorio.

Abdala Kensil, uno de los que intentaron negociar una capitulación pacífica, aventuró que la batalla por el control de esta urbe será complicada, ya que los atrincherados aprovecharon para armarse y recibir refuerzos. “Calculamos que en el interior de la ciudad están apostados unos 600 hombres fuertemente armados. Entre ellos, un centenar de francotiradores”, señaló.

Las palabras de Kensil también dejaron la impresión de que el combate que se libra en Bani Walid, “puerta por puerta, y tejado a tejado”, es desigual e imprevisible. Al parecer, los hombres que están atrincherados en el interior forman parte de las tropas de élite, “bien preparadas y disciplinadas”. Las tropas antikhadafistas son más numerosas y están igualmente bien armadas, pero carecen de experiencia en la guerra urbana.

Comentá la nota