Nueve personas recibieron disparos
"Parece que los nueve heridos fueron alcanzados por fragmentos o balas disparadas por la policía", declaró el jefe de la policía de Nueva York, Raymond Kelly, al referirse al tiroteo provocado luego de que un empleado despedido mató a balazos a un ex compañero de trabajo en la vereda del edificio donde estaban sus oficinas.
Tres de los heridos seguían ayer hospitalizados en condición "estable", según otra fuente policial. Los demás quedaron fuera de peligro. Ninguno había logrado resguardarse a tiempo de los 16 disparos que hicieron los oficiales para derrumbar al criminal. Cinco balas dieron en el blanco; las demás se perdieron o alcanzaron de lleno o de rebote a los transeúntes inocentes.
Entre las secuelas del incidente se filtraron pormenores sobre el agresor, Jeffrey Johnson, de 58 años, y su historia de enemistad con Steve Ercolino, de 41 años, a quien ejecutó en la puerta de la firma de indumentaria donde eran compañeros hasta hacía un año.
METICULOSO Y EXCÉNTRICO
El homicida, un diseñador de accesorios femeninos, había sido despedido en 2011 de la empresa Hazan Imports luego de seis años de trabajo. Desde entonces llevaba una solitaria vida en un departamento en el Upper East Side, en el nordeste de Manhattan.
Johnson fue descripto por ex colegas como un hombre meticuloso y excéntrico. Era el primero en llegar y el último en irse de esta empresa dedicada a la venta de ropa y accesorios para mujeres. Su víctima, uno de los encargados de ventas de la compañía, era en cambio una hombre popular en la oficina, de físico bien trabajado.
Según la prensa local, los dos ex colegas no se llevaban bien desde un principio y con el tiempo la enemistad fue escalando. Johnson fue despedido como parte de un ajuste presupuestario a raíz de una caída de ventas. Pero responsabilizó a Ercolino, diciendo que no se había esforzado en impulsar las ventas de su nueva línea de remeras.
Desde entonces pasaba la mayor parte del tiempo en su departamento; salía sólo por las mañanas para ir a buscar su desayuno a un McDonald's cercano, siempre vestido de traje gris. También se supo que era parte de una comunidad de avistadores de aves y fotógrafos que documentaban halcones y otras aves en el Central Park, a unas cuadras de su casa.
Meses después del despido, se dirigió una primera vez a su antigua oficina y protagonizó un incidente con Ercolino, con quien tuvo un violento forcejeo. Esa disputa motivó denuncias por amenazas de muerte por parte de los dos.
Sin embargo, el agresor y la víctima no volvieron a verse las caras durante más de un año, hasta anteayer, cuando vestido con el traje gris que seguía utilizando a diario, Johnson volvió a su viejo lugar de trabajo, con un arma de fuego y cargado de odio.
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