Sólo hay una escalerita para ir desde las plataformas al estacionamiento. El Gobierno dice que ya compró un ascensor.
Victoria hace malabares con el coche en el que va su hijito para bajar hasta el sector de las boleterías. Tiene que descender 32 escalones, y lo hace con mucho cuidado, peldaño por peldaño, para que el esfuerzo no sea demasiado y para evitar un accidente.
En la playa de estacionamiento, justo debajo de los silos, está la rampa que lleva a la puerta automática roja de ingreso al edificio. Allí, un enorme y lustroso salón blanco con nada espera a los turistas. De ahí, es pura intuición, hay que seguir la luz hasta las escaleras de granito que llevan al hall principal.
En las plataformas, los choferes y los empleados de las empresas de transporte se quejan. Aseguran que son ellos los que en muchas oportunidades ayudan a los pasajeros a trasladar sus bolsos hacia la playa o hasta el túnel que lleva a la vieja Terminal, porque las escaleras mecánicas para llegar hasta ese lugar todavía no funcionan.
“Siempre estamos ayudando a los pasajeros. Lo de la playa de estacionamiento es increíble. Ahora, también es una suerte encontrar funcionando las escaleras mecánicas y los ascensores que hay. Las escaleras del túnel casi nunca funcionan y uno ve a señoras que pasan con unos bolsos enormes. Las ayudamos siempre porque sino se arriesgan a cruzar por la Lugones, debajo del nudo, porque la única rampa está en la entrada para taxis. Es un peligro”, contó Marcelo, empleado de una de las firmas que ya operan en la Nueva Terminal.
Silvia Beatriz Lobo llegó ayer desde Jujuy con sus hijos. Su queja, al igual que el resto de los usuarios, fue por la mala accesibilidad: “Nosotros vinimos de Jujuy en Mercobus y tenemos que hacer un trasbordo para ir a Junin. Según los boletos, salimos de la plataforma 20 pero en esta terminal no existe. Pregunté y me mandan a boletería, voy y no hay nadie atendiendo. Tenemos que andar de acá para allá con todos los bolsos y no hay escaleras mecánicas”.
Desde el Ministerio de Obras Públicas minimizaron la actual falta de medios mecánicos asegurando que son todos detalles que están planificados pero no implementados. Además, indicaron que ya se compró un ascensor para poner en la entrada de la playa y esperan colocarlo dentro de unos 10 días.
La terminal se inauguró en septiembre al mismo tiempo que comenzaba el conflicto, aún sin solución, en los hospitales provinciales. Unas 12 empresas de transporte comenzaron a operar en el edificio el 18 de octubre y el gobernador Juan Schiaretti anunció que la estación comenzaría a funcionar a pleno en diciembre.
También para el mes que viene está prevista la instalación de una cinta transportadora en el túnel que une las dos terminales.
Vidrios rotos. Otra cosa que llama la atención en el edificio de la Terminal Bicentenario es la cantidad de vidrios rotos que se han tenido que reponer. El personal que se encarga de esa tarea asegura que ya son 45 y creen que se deben a una mala colocación o descuidos por otros trabajos. En las plataformas, los choferes aseguran que los cristales se desgranan porque se dilatan con el calor o por las vibraciones que producen los motores de los colectivos que llegan al edificio.

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