La nueva terminal de ómnibus resigna 100 mil pesos al mes

Consecuencias del alquiler de los 22 locales comerciales hoy desocupados y la explotación de los espacios publicitarios y de la playa de estacionamiento, entre otras cuestiones.
Mientras el Concejo Deliberante y el Departamento Ejecutivo siguen formando parte de un sainete que lleva ocho meses en escena, la terminal de ómnibus paga un precio cada vez más caro por una situación que, a esta altura, es hasta dificultosa de explicar para quienes siguen el día a día de la adjudicación.

Desde su habilitación, y a la espera de que se apruebe su concesión a la firma TEBA SA, cuya propuesta fue considerada como la más conveniente, la Municipalidad se perdió de recaudar un millón de pesos, considerando el alquiler de los 22 locales comerciales hoy desocupados, como la explotación de los espacios publicitarios y de la playa de estacionamiento, entre otras cuestiones.

A esto debe sumarse que, atento a su supuesta adjudicación, la comuna no se ocupa con la eficiencia suficiente del mantenimiento del complejo, con lo que cada día se advierte con mayor claridad el deterioro del edificio y sus instalaciones complementarias.

Así, es evidente la rotura de más del 70 por ciento de las sillas del hall de espera, sobre las cuales el propio secretario de Gobierno, Rubén Valerio, reconoció que la Municipalidad las compró de "regular calidad" apostando a que el futuro concesionario las cambiaría por otras más adecuadas.

Tampoco funciona el tablero indicador de llegada y salida de los servicios, han comenzado a fallar las luces que indican los números de andenes, muchas de las puertas que dan a las plataformas deben quedar abiertas porque sus cerraduras no funcionan y la llegada del invierno pondrá a prueba un equipo de calefacción que tampoco ha recibido atención.

A esto debe sumarse la desprolijidad que significan los bloques de hormigón y mampostería distribuidos en la calle de acceso, "marcando" la entrada y salida de los ómnibus, atendiendo que los chóferes suelen ignorar los sentidos de circulación.

Pérdidas y ganancias

Pareciera que no es adecuado decir que la terminal de ómnibus "da pérdida", porque ese criterio no se aplicó durante los 30 años que la misma funcionó bajo la administración municipal. De lo contrario, debiera asumirse que también son "deficitarios" el Hospital Municipal, las delegaciones comunales o las unidades sanitarias.

Lo real es que los costos operativos se han incrementado en razón de la mayor envergadura de un edificio que atiende el movimiento de los dos mil pasajeros diarios.

En este punto, un aspecto que puede aliviar los gastos de mantenimiento son los recursos hoy desatendidos. Nos referimos a los 22 locales comerciales desocupados que, de acuerdo con el análisis hecho por los oferentes de la concesión, podían alquilarse en un promedio de 1.500 pesos mensuales, variable según la ubicación, cifra que significa estar resignando una recaudación de 50 mil pesos mensuales.

Si a esto se suma lo que podría reunirse en concepto de publicidad, estacionamiento, toque de dársena y uso de lockers, la Municipalidad pierde de reunir cerca de 100.000 pesos al mes.

Una plaza inadecuada

Los análisis presentados por las tres empresas que participaron de la licitación de la terminal, coinciden en señalar que la plaza bahiense tiene "poca actividad comercial", indicando que sólo el 20 por ciento de los pasajeros "realiza un gasto".

"Los usuarios finalizan el viaje y se van a su domicilio", señalan. Por otra parte, apenas el 15 por ciento de los ocupantes de los 200 viajes diarios desciende en la ciudad.

En ese contexto, no llama la atención que uno de los oferentes pidiera un honorario mensual de 80 mil pesos para hacerse cargo de la administración, mientras la firma ganadora ofreció un canon mensual de 5.000 pesos, equivalente al 50 por ciento del alquiler que pretende cobrar por el alquiler de la confitería del lugar.

Mientras el Concejo analizará el expediente de la concesión esta semana, el jefe comunal ya considera la posibilidad de asumir la administración del complejo o aceptar la conformación de una entidad mixta.

Mientras tanto, la dilatación puede leerse con varias miradas: por la degradación del bien, una insensata burocracia y la amarga sensación de dilapidar valiosos recursos.

Mario Minervino/"La Nueva Provincia"

Datos

* 2.000 pasajeros, en promedio, pasan diariamente por la terminal.

* 20 por ciento de los viajeros hace algún gasto en los comercios.

* 15 por ciento de los pasajeros de los 200 viajes diarios desciende en la ciudad

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