La nueva terminal de ómnibus estaría lista para Semana Santa

La nueva terminal de ómnibus estaría lista para Semana Santa
Falta muy poco para terminar de colocar el techo ondulado. Están los servicios y avanzó bastante el subsuelo.
La zona del Puente Derivador, donde las rutas 7, 20 y 147 conforman uno de los nudos viales más importantes de la capital de San Luis, ya cambió su fisonomía para siempre. El Predio Ferial le dejó lugar a la futura terminal de ómnibus, cuya construcción avanza a buen ritmo y llama la atención con su techo ondulado que se mimetiza con el paisaje serrano que la circunda. Los cálculos más racionales, siempre en estricto off the record porque nadie quiere dar una sentencia definitiva, hablan de que podría estar inaugurándose para Semana Santa, o sea para el feriado largo que comienza el jueves 5 de abril para el grueso del turismo.

Hasta el momento la empresa Green SA, a cargo de la obra, lleva construido entre el 30% y 40% del total, aunque a simple vista pareciera que falta mucho más, ya que es poco lo que sobresale en la superficie más allá del ampuloso techo de caños cruzados, chapas plegadas y membrana color acero. “Lo que pasa es que se hicieron muchos trabajos subterráneos vitales, que no se notan, pero suman mucho a la obra, por ejemplo todos los que implicaban la losa del subsuelo, donde irán los locales de encomiendas”, explica Diego Larramendi, el arquitecto a cargo del diseño y responsable del proyecto en general. También la instalación de cloacas y las conexiones de agua están cobrando forma y no son justamente tareas que llenen la vista, y lo mismo pasa con la iluminación, que ya tiene colocados los caños donde se van a entubar los cables.

Justamente en el subsuelo el movimiento de obreros y máquinas es incesante. Allí ya está lista la estructura y están avanzando con el contrapiso. Se divisan muchos trabajadores vestidos de naranja que le dieron nuevo impulso a la construcción y tiene una explicación: son los especialistas viales de Green quienes, luego de la paralización del Corredor Vial, vinieron a reforzar el plantel de la terminal. No llegaron solos, unas diez máquinas entre excavadoras, topadoras y apisonadoras le dieron forma al piso que comunica con la planta baja. Hubo un fuerte avance en el movimiento de suelos y la compactación de lo que será la futura playa de maniobras y las dársenas de los micros de larga Si el subsuelo es un hervidero de hombres y máquinas, además de un laberinto de hierros esparcidos que sirven para estructurar los pisos, la planta baja no le va en zaga. Las columnas de hormigón de los locales comerciales ya lucen enhiestas y a la espera de paredes y vidrieras, al tiempo que una pluma gigante apila un grupo de chapas ya plegadas que tendrán como destino la parte del techo que todavía deja filtrar los rayos de sol. Enormes huecos ya esperan por la presencia de los cuatro ascensores que la empresa compró en Buenos Aires.

La vieja estructura del Predio Ferial sufrió transformaciones, pero todavía se pueden adivinar algunos de sus sellos clásicos. El microcine seguirá en su lugar y las que hoy son las oficinas de los ingenieros también, pero recicladas para nuevas funciones, como monitoreo, seguridad, Policía y Bomberos. En la parte superior, el pasillo que comunica ambas partes será un espacio cultural y sala de exposiciones al que sólo le falta la baranda, mientras que ya están en plena construcción los tres locales gastronómicos de comidas rápidas.

Con el subsuelo y la planta baja estabilizados, en poco tiempo más será el momento de comenzar con el primer piso, que hoy no existe. Allí estarán las boleterías y habrá una sala de espera para los pasajeros. Otro sector que espera es el de las dársenas para los colectivos del interurbano, lo mismo que la playa de estacionamiento descubierta y el sector para los taxis. Al igual que ocurre en algunos shoppings, el estacionamiento subterráneo será pago y el que estará al aire libre, gratuito.

Fuera de la terminal, quedarán por construir dos rotondas en la ruta 20, una frente al monumento a Rosendo Hernández y otra en la fuente que conduce a Juana Koslay. La ruta 7, en tanto, verá ensancharse su banquina y tendrá una especie de “látigo” que deberán tomar los micros para ingresar al edificio.

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