La Nueva Terminal continúa “en obra”

Debido al apuro en la construcción, la estación del Bicentenario sigue demandando refacciones para poder funcionar a pleno.
“Esta Terminal expresa el progreso de Córdoba”. De ese modo, y en medio de un espectacular show de fuegos artificiales que iluminó el cielo de la zona este del centro de la ciudad, el ex gobernador Juan Schiaretti dejaba inaugurada el 28 de septiembre del año pasado la Nueva Terminal de Ómnibus del Bicentenario.

Hoy, casi seis meses después de aquel acto rimbombante, el flamante edificio aún está en obra, con la empresa contratista intentando reparar los innumerables desperfectos que impiden su funcionamiento a pleno. Para ello, la Provincia ya ha debido desembolsar más de 20 millones de pesos por encima de lo presupuestado, sin que todavía la T2 (como se la denomina técnicamente) esté a la altura de las circunstancias.

Millonaria. La construcción de la Nueva Terminal costó 86 millones de pesos y se hizo en un tiempo récord, con Schiaretti apurando la obra para poder inaugurarla antes de dejar su cargo, en diciembre del año pasado.

Seguramente por ese apuro, en la primera tormenta fuerte que cayó sobre la ciudad de Córdoba, el monumental edificio comenzó a mostrar fallas por todos lados, incluyendo la inundación de buena parte de sus instalaciones durante el temporal del lunes 30 de enero.

A partir de ello, la contratista Riva S.A. comenzó a realizar adecuaciones y refacciones sobre la estructura del edificio, buscando solucionar los distintos inconvenientes generados por una obra que, a todas luces, estaba mal hecha.

De todos modos, 170 días después de aquel pomposo corte de cintas, la Nueva Terminal sigue con problemas.

Hace agua. La tarea de refacción más importante que hoy se está ejecutando en la Nueva Terminal es una suerte de dique de contención sobre el ingreso por bulevar Perón. La obra consiste en un alteo que intentará evitar el ingreso de agua de lluvia al edificio y a las bodegas del subsuelo. Sólo en ello, la Provincia está gastando 400 mil pesos extra.

Esos trabajos, que debían estar terminados el 5 de marzo, mantienen inhabilitado el ingreso principal, incluidas las escaleras mecánicas que conducen a los espacios principales del complejo.

Además, los albañiles también siguen trabajando sobre los techos de los salones centrales y de las nuevas plataformas, buscando tapar una decena de goteras que todavía forman grandes charcos en el interior del edificio cada vez que llueve. “Han arreglado varias goteras, pero cuando llueve más o menos fuerte, todavía quedan puntos del techo desde los que cae agua”, le aseguró a Día a Día una de las empleadas de limpieza.

Lo mismo sucede en la zona de boleterías, donde el agua sigue brotando en días de tormenta desde las alcantarillas de desagüe. Incluso, cuando caen precipitaciones importantes, el derrame suele llegar hasta el túnel que comuna a la T2 con la Vieja Terminal.

Boleterías, a medias. Pero la Nueva Terminal no sólo tiene problemas cuando llueve. También presenta fallas importantes a nivel de instalaciones eléctricas y de comunicación.

De hecho, el sector de boleterías todavía no cuenta con un tendido eléctrico que permita, por ejemplo, colocar sistemas de aire acondicionado en cada uno de los box de atención a los pasajeros. Ello obliga a los boleteros a refrescarse únicamente con turbos o ventiladores de pie.

Asimismo, las boleterías no cuentan con conexiones telefónicas, lo que les impide tener acceso a Internet por esa vía y comunicarse con los box emplazados en la Vieja Terminal. “La única alternativa es usar celulares, handys o módems inalámbricos, pero así se hace muy difícil prestarle un buen servicio al pasajero”, opinó el boletero de una transportista de media distancia.

Esas pésimas condiciones de trabajo, han llevado a que la mayoría de las empresas de transporte que prestan servicios nacionales todavía se resistan a mudar sus boleterías al nuevo complejo, tal como estaba previsto en un principio. Hoy, hay 30 box cerrados, y apenas 15 abiertos. Sólo El Rápido y Vía Tac trasladaron a parte de su elenco de boleteros, aunque manteniendo las operaciones principales en el antiguo edificio.

Esa situación obliga a que muchos pasajeros deban comprar sus boletos en una terminal, y abordar los colectivos en la otra, cubriendo distancias que van desde los 200 a los 400 metros, con la consecuente pérdida de tiempo.

Desaprovechada. Aunque en el último mes el movimiento en la T2 se ha incrementado merced a la decisión de la Secretaría de Transporte de llevar a esas plataformas los servicios provinciales y las combis que recorren el Gran Córdoba, el ritmo que presenta en toda su larga extensión sigue siendo “pobre”.

Apenas un puñado de quioscos de golosinas y revistas, un bar con escasas mesas, una fila de cabinas telefónicas y un stand de una concesionaria de autos, con su vendedor aburrido hasta el hartazgo. “Gente hay, pero la verdad es que los negocios no se mueven mucho. Sólo trabaja bien el quiosco de golosinas”, afirmó la empleada de uno de los locales.

De hecho, la inmensa ala este, de unos 200 metros de largo, está completamente inutilizada, sin contar con locales comerciales, ni bancos para sentarse. Si no fuera por la larga cola de beneficiarios del Boleto Educativo Gratuito que lo puebla por estos días, el gigantesco salón parecería un espacio “muerto”.

Incluso el escaso mobiliario instalado allí genera pena: grupos de asientos de distinto color y estilo, y modestos tachos de residuos como el que cualquier ama de casa tendría en su cocina.

También el estacionamiento externo, construido entre las plataformas y los silos del viejo molino, está desaprovechado, con muy pocos vehículos apostados en él. Incluso, la mitad de ese espacio para autos está inhabilitado y transformado en un improvisado obrador de la constructora Riva.

Como se ve, la millonaria obra que imagino Juan Schiaretti no es lo que pretendía ser. Y a tan solo seis meses de inaugurada, la Nueva Terminal del Bicentenario está muy lejos de ser un emblema de la “Córdoba del progreso”.

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A seis meses de inaugurada

Diquesito. Se está construyendo un conjunto de murallas y terraplenes de contención sobre el ingreso de bulevar Perón, para impedir que ingrese agua en los días de lluvia. Cuesta $ 400.000 y está atrasado.

Abanicate. Las boleterías no pueden instalar aires acondicionado por problemas eléctricos y de desagüe. Sólo pueden usar ventiladores para refrescarse. Tampoco tienen conexión telefónica, ni de Internet.

Obrador. La mitad del estacionamiento de la Nueva Terminal del Bicentenario está inhabilitado, y funciona de hecho como el obrador de la empresa Riva S.A., la contratista original de la obra.

Desaprovechado. El ala este de la T2 está prácticamente vacía. No se licitaron los espacios comerciales, ni se colocaron bancos de espera para los pasajeros. Hay muchos perros dando vueltas por el lugar.

No pasar. Desde el interior del enorme complejo, los egresos hacia el bulevar Perón están inhabilitados, con cintas impidiendo el paso a los pasajeros y hasta escaleras mecánicas paradas.

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La licitación, sin fecha cierta

Con tantos y tan variados problemas de funcionamiento, el Gobierno provincial ha decidido posponer el llamado a licitación para la gestión de la Nueva Terminal y la refuncionalización del viejo edificio.

A fines del año pasado, el proceso parecía encaminado, al punto que el ex gobernador Juan Schiaretti había firmado un decreto declarando de “interés público” la iniciativa privada presentada por Carlos María Escalera en representación de un conjunto de locatarios de la Vieja Terminal, grupo que propuso realizar en ambos edificios una inversión de 27 millones de pesos.

Con ello, los inversores locales tendrían una ventaja del 7 por ciento respecto del resto de los potenciales oferentes de la futura licitación. De todos modos, hasta ahora la Provincia no ha resuelto la convocatoria, sin siquiera poner a la venta los pliegos respectivos.

Según trascendió en los últimos días, el gobernador José Manuel de la Sota está muy contrariado por los problemas estructurales que tiene la T2, y habría ordenado al ministro de Transporte, Dante Heredia, “patear” para el segundo semestre la licitación para la operación de ambas terminales.

Como el actual contrato de concesión de la empresa Netoc vence en mayo próximo, una posibilidad es que la Provincia se haga cargo de la gestión hasta fin de año, cuando el nuevo operador se pondría al frente de los edificios.

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