Nueva repercusión del ataque a La Verdad

Aunque mi intención es dejar que el tema del atentado al diario siga en la Justicia, especialmente porque se trata de un hecho de suma gravedad, que no puede agotarse en una batalla mediática, no deja de sorprenderme la respuesta del señor Intendente Municipal Mario Meoni, a un planteo de una institución que además de representar a todos los periodistas sólo demanda protección para el ejercicio del periodismo libre.
Los cuestionamientos a mis declaraciones y mi forma de hacer periodismo aunque el señor Intendente parece no entenderlo, y quizás no preocuparle, representan una limitación a la libertad de expresión que, como la palabra lo indica, es justamente eso, hablar con libertad dentro de un sistema democrático. En ese sentido, tienen el mismo carácter intimidatorio que en su momento tuvieron las declaraciones de la Señora Presidenta quien atacó al prestigioso caricaturista Hermenegildo Sabat por un dibujo que no le gustaba. Claro que en este caso entraña mayor gravedad dado que hubo un atentado de por medio aun no esclarecido, y amenazas a mi persona y a mi familia.

Creo que el sr. Intendente, con todo respeto, debería revisar el impacto que las palabras emitidas por una personalidad con su investidura tienen sobre mí y sobre el periodismo juninense en general. Transformar lo ocurrido en una guerra contra mi persona o contra mi manera de escribir no contribuye al libre ejercicio de la democracia.

Por otra parte, ¿para qué necesita reunirse con ADEPA?, ¿por qué critica a uno de sus miembros?. No creo necesario recordarle que el lugar indicado es la Justicia. Lo demás forma parte de la artillería mediática que a usted tanto parece molestarle, a menos claro está que usted haya decidido quien es el culpable, resolución personal que como bien sabe no contribuye a la realización de una investigación clara, despejada y confiable.

Si careciendo de una resolución judicial y a varios días de ocurrido el atentado, mantiene un discurso de ese tenor, los temores, las inquietudes y la esperanza de un proceso objetivo, libre de presiones y limpio podrían diluirse.

Por supuesto, es de esperar que esta insólita respuesta sea incorporada al expediente judicial en curso. Parecería probar que la animosidad en contra de mi persona en particular y del diario en general (animosidad que en persona le comente al propio intendente ) no son producto de mi imaginación florida sino una realidad concreta. De mínima no contribuyen a preservar la paz y seguridad que tanto necesitamos hoy los trabajadores de LA VERDAD.

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