Con un fuerte tono crítico hacia la gestión de Carlos López Puelles renunció la directora de Educación Especial, Rosa Muñoz. Adujo diferencias políticas. Silencio oficial en Casa de Gobierno.
Junto a ella, parten una veintena de funcionarios de segunda y tercera línea, enrolados bajo las mismas banderas, quienes ocupaban cargos en las Juntas Calificadora y de Disciplina, de los programas Todos pueden aprender, de Educación intercultural bilingüe, de la Coordinación administrativa pedagógica de la dirección, entre otros. "No abandonamos. Nos vamos de la gestión, pero seguiremos trabajando, cada uno desde su lugar, en la consolidación de estos principios".
Corría un rumor acerca de que el alejamiento se debía al resultado de las elecciones que se realizaron en el SUTE la semana pasada; Rosi (como es popularmente conocida) negó rotundamente esto, aunque dedicó un párrafo jugoso acerca de la relación entre el sindicato docente y la autoridad escolar: "No es el motivo, aunque soy consciente de que los límites en las competencias del sindicato y la DGE hoy son difusos".
En el texto de la renuncia, Muñoz indica que "ratifico el compromiso militante con un proyecto que priorice los intereses del conjunto, que asuma los desafíos políticos en la configuración de un país federal, que recupere la centralidad del Estado como garante de la construcción de una ciudadanía plena y sostenga la utopía que, como Generación Pedagógica del Bicentenario es y será el horizonte de nuestra lucha cotidiana". De este párrafo, se desprende que el alejamiento de Muñoz se debe a diferencias políticas sustanciales con la actual dirección de la DGE.
Al respecto, la ex funcionaria señaló que se aleja porque "no quiero entorpecer la gestión" de López Puelles.
La presentación de la renuncia fue oficialmente desconocida en Casa de Gobierno. Desde les diferentes usinas gubernamentales se negaba la existencia del documento en los escritorios del Gobernador y el titular de la DGE; incluso asesores de prensa aseguraban que se enteraron por los medios de comunicación de la defección, por lo que no iba a haber comunicación oficial al respecto.
Muñoz señaló que dejó la misiva ante el secretario privado de Celso Jaque y, en mano, al subsecretario de Educación José Rivas. Los Andes intentó comunicarse con este funcionario, pero nunca respondió a los llamados.
El 2010 ha sido un año de defecciones en la DGE: En marzo se fueron la subsecretaria de Planeamiento y Calidad Educativa Livia Sandez, y la directora de Orientación y Apoyo Psicopedagógico Comunitario María Eugenia Carbonari.
Esta última se fue sosteniendo que su dimisión se debía a faltas de respeto y problemas de convivencia con López Puelles. Sin embargo es la primera vez que las renuncias tienen un contenido político tan fuerte.
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