Una nueva recesión acecha a los británicos

Su PBI bajó un 0,3% en 2012 y se prevé otra recaída

LONDRES.- En medio de la crisis financiera que tiene en vilo a toda Europa, el temor a una nueva recesión se instaló ayer de nuevo en Gran Bretaña.

Según cifras divulgadas el viernes por la Oficina Nacional de Estadísticas del país, el producto bruto interno (PBI) británico cayó un 0,3% en el último trimestre de 2012 y registró así un descenso mayor al 0,1% estimado por los analistas. Los datos contrastan con el crecimiento del 0,9% del tercer trimestre del año pasado -julio a septiembre-, cuando el país salió de la recesión en la que estaba sumido.

La menor producción de petróleo en el Mar del Norte, sumada a la baja actividad fabril y al declive posterior al impulso generado por los Juegos Olímpicos, hizo que la economía del país se redujera más de lo esperado, lo que la ubica peligrosamente cerca de una nueva recesión.

Frente a este panorama, los expertos temen que, de repetirse la caída del PBI en el primer trimestre de 2013, Gran Bretaña entre en su tercera recesión en casi cinco años, después de la de 2008-2009 y la de 2011-2012. Este escenario también podría llevar al país a perder su calificación crediticia de triple A, que las principales agencias de calificación ya situaron en "observación negativa".

Las cifras de ayer serán revisadas en los próximos meses, pero los expertos no descartan otro período recesivo entre enero y marzo de 2013 por la debilidad de la producción, el mal tiempo que afecta al país y los problemas en las exportaciones debido a la crisis en la eurozona.

Hasta ahora, el gobierno conservador viene apostando a un plan de austeridad para reducir la abultada deuda pública del país, estimada en un 88% de su PBI.

Los recortes aplicados generaron cuestionamientos dentro del mismo partido y en el Fondo Monetario Internacional (FMI), que sugirió al ministro de Finanzas británico, George Osborne, desacelerar los recortes frente a un panorama económico sombrío.

Sin embargo, Osborne rechazó esa sugerencia, por considerar que la austeridad es el mejor camino para impulsar el crecimiento.

Con esta apuesta, el Partido Conservador se juega así una carta que puede resultar crucial para su futuro político de cara a los próximos comicios de 2015..

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