El kirchnerismo estaría exigiendo cambios en el gabinete bonaerense, pero el gobernador Daniel Scioli, al menos por el momento, no estaría dispuesto a ceder a las presiones. El delicado balance de poder en la Provincia
Concretamente, el kirchnerismo ortodoxo tendría entre ceja y ceja al ministro de Gobierno bonaerense, Eduardo Camaño. Lo acusan de ser el canal comunicante del mandatario provincial con Eduardo Duhalde que, pese a su notoria imagen negativa en el electorado, está volcando su experiencia para que avance un armado del denominado PJ disidente que complique las chances del kirchnerismo en las elecciones presidenciales.
Camaño, además de haber sido intendente de Quilmes, fue titular de la Cámara de Diputados durante la crisis de 2001 y, ante la acefalía que se generó tras las renuncia de Adolfo Rodríguez Saá, se desempeñó como presidente interino durante algunas horas, hasta que finalmente la Asamblea Legislativa lo puso a Duhalde a cargo del Ejecutivo.
El actual titular del Ministerio de Gobierno bonaerense, además, sería el nexo entre el sciolismo y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, que está amagando con una nueva candidatura, luego de haber salido tercero en las presidenciales de 2007. Lavagna mantendría una estrecha relación con Scioli, y sería un hombre de permanente consulta del gobierno provincial.
Camaño es uno de los armadores políticos de sciolismo. Y su tarea es la de empezar a reclutar intendentes para conformar una estructura política que responda directamente al mandatario provincial. Junto a él, en esa tarea, también se viene desempeñando el secretario general de la Gobernación, Javier Mouriño.
“Camaño realiza una tarea central para la administración de Daniel Scioli, ya que también se encarga de la relación con los municipios. Y maneja los datos que cualquier funcionario bonaerense necesita saber de cada distrito”, dijeron fuentes cercanas al gobernador bonaerense consultadas por Hoy. Y agregaron: “Es por eso que muchas de las áreas del gobierno provincial solicitan información al subsecretario de Gobierno, Alejandro Rodríguez, cuando realizan una tarea con los municipios”.
A principios de año, en circunstancias similares, Scioli terminó cediendo a las presiones de la Casa Rosada, y terminó desplazando de su cargo a su propio hermano, José Scioli, que renunció a la Secretaría General de la Gobernación y actualmente forma parte del espacio opositor que encabeza Francisco De Narváez.
Pero ahora la situación es diferente. Scioli no estaría dispuesto a modificar su equipo de gobierno en función de las necesidades políticas de la administración kirchnerista. Esto no implica que haya un quiebre definitivo, pero sí constantes movimientos para ir delimitando la cancha. El sciolismo no está dispuesto a sumarse a nuevos experimentos electorales diseñados en la quinta de Olivos que impliquen rifar su futuro político.








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