El proyecto busca imponer que los mercantiles que trabajen los fines de semana cobren doble. Desde las pymes dicen que las grandes cadenas pagarán porque tienen enormes ganancias esos días. Esperan ser convocados por Diputados.
La iniciativa fue aprobada la última semana por la Cámara alta. La norma marca que está prohibido el trabajo de los empleados de comercio entre las 13 del sábado y las 24 del domingo. Sin embargo, en uno de sus artículos establece que, en caso de que los trabajadores concurran a su lugar de trabajo, les serán pagadas las horas extras con un incremento del 100 % y además se les dará un franco compensatorio.
A simple vista parece que las trabas que impone son suficientes para que los empleadores cierren sus comercios durante buena parte del fin de semana, pero no es tan así. De hecho, desde la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA) entendieron que las trabas sólo será un escollo para los tradicionales almacenes de barrio y los pequeños locales. “Los grandes van a pagar las horas extras” (y van a seguir trabajando), advirtió su presidente, Raúl Lamacchia. Así, una vez más, una decisión adoptada desde las altas esferas, podría beneficiar a grandes grupos económicos en detrimento de los más pequeños, aquellos que realmente necesitan ayuda oficial.
En ese sentido, el titular de FEBA criticó que durante la discusión del proyecto en la Cámara de Senadores ningún representante de la pequeña y mediana empresa fuera convocado para dar su parecer y poder realizar aportes. “Esperemos que los diputados nos inviten para que podamos explicar cuáles serían las consecuencias de este proyecto si se aprueba tal como está redactado”, indicó Lamacchia.
La iniciativa fue presentada por los pampeanos Carlos Verna y María de los Angeles Higonet, y por la chubutense Graciela Di Perna, que justificaron la redacción del texto.
“Nosotros estamos a favor de que los comercios cierren los domingos”, aclaró Lamacchia, pero
subrayó que para lograr eso sería mucho más fácil armar un proyecto de ley que diga que “no se puede abrir los domingos y listo”.
De esta manera, según entienden desde FEBA, los hipermercados pagarán el doble, darán francos y todo lo que les impongan, porque está comprobado que los fines de semana aumentan notablemente su margen de ganancias porque la gente aprovecha esos días para ir a comprar.
“Los hipermercados van a negociar, y los empleados lo van a pagar”, insistió Lamacchia. En ese contexto, el dirigente entendió que lo único que logrará esta ley es ampliar todavía más la brecha entre las grandes cadenas de súper e hipermercados, porque “el comercio minorista no lo va a poder pagar”.
Por otro lado, también surgieron cuestionamientos al proyecto desde otros sectores, porque consideraron que los “señores legisladores”, en lugar de establecer medidas que puedan llegar a tener un efecto beneficioso para la estabilidad laboral en tiempos en que es por demás necesaria, pueden poner en riesgo muchas fuentes de trabajo.
Es cierto que eso no afectaría, en caso de que los empleados estén debidamente registrados y en blanco, porque es el convenio colectivo de trabajo el que marca los salarios y no puede modificarse. Pero eso sería en la Argentina ideal, no en la que viven miles y miles de personas que deben padecer condiciones precarias de trabajo, y este proyecto, de aprobarse, sólo agravaría más la situación.
El contraste argentino con otros lugares del mundo
Mientras en algunos lugares del mundo se limita la apertura de comercios los domingos para evitar la competencia desleal y porque se trata de un día de descanso (en España abren con horario reducido y en Alemania la prohibición es total), en la Argentina los supermercados no sólo abren durante el mayor tiempo posible, sino que lanzan fuertes promociones para atraer a los clientes.


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