Nueva Orleáns bajo el agua y con cientos de evacuados por “Isaac”

Nueva Orleáns bajo el agua y con cientos de evacuados por “Isaac”
La ciudad revivió el espanto a siete años de "Katrina"
Los Estados Unidos recordaron ayer el séptimo aniversario del huracán “Katrina”, que destrozó la ciudad de Nueva Orleáns y se cobró la vida de 1.800 personas, con la llegada del huracán “Isaac” a la costa de Luisiana.

En Nueva Orleáns no hubo tiempo para conmemoraciones: la ciudad amaneció en estado de emergencia, y si bien la intensidad de “Isaac” no es comparable con la de “Katrina” es inevitable pensar en la coincidencia de que otro huracán irrumpiera en la ciudad siete años más tarde.

En su faceta como tormenta tropical, “Isaac” dejó 5 muertos y 20.000 desplazados en República Dominicana, 24 fallecidos y 3 desaparecidos en Haití, y 25.000 evacuados en el noreste de Cuba, antes de pasar por el sur de los cayos de Florida y adentrarse en las cálidas aguas del golfo de México.

Ya como huracán de categoría I, “Isaac” tocó tierra a última hora del martes en el extremo sureste de Luisiana, causando las primeras inundaciones y dejando sin electricidad a cerca de 654.000 usuarios en Arkansas, Luisiana, Misisipi y Alabama, según las compañías Entergy y Cleco.

Por la tarde, aunque el fenómeno meteorológico se degradó a tormenta tropical, castigó la zona con intentas precipitaciones que ocasionaron inundaciones severas. Adicionalmente, y a pesar del pronóstico que anticipa un debilitamiento de los vientos aún mayor, la principal preocupación de los meteorólogos y los funcionarios es el daño que puede causar “Isaac” al permanecer más tiempo en la zona por su lento paso.

El presidente de los EE.UU., Barack Obama, habló ayer con los gobernadores de los estados afectados y señaló que la efeméride es “un importante recordatorio de los efectos a largo plazo de este tipo de tormentas”.

El mandatario aprendió de los errores de su predecesor en el cargo, el republicano George W. Bush, quien fue muy criticado por la respuesta tardía de su administración y la falta de coordinación entre las autoridades locales y federales. Obama, por el contrario, se mantuvo en contacto permanente con la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA).

Obama ordenó a la agencia que continúe facilitando toda la ayuda necesaria y, aunque ahora toda la atención está centrada en las localidades de la costa del golfo de México amenazadas por “Isaac”, vigilen las localidades de tierra adentro que pueden verse afectadas por fuertes vientos y lluvias en los próximos días.

El alcalde de Nueva Orleáns, Mitch Landrieu, declaró el estado de emergencia el domingo pasado, por lo que el centro de operaciones de la ciudad funciona las 24 horas y los organismos municipales de seguridad permanecen en alerta máxima.

“Estamos mucho mejor preparados y capacitados que nunca antes”, aseguró Landrieu, quien pidió a los ciudadanos que se queden en sus casas hasta que pase el temporal, que se espera que deje entre 25 y 40 centímetros de lluvia.

El 29 de agosto de 2005, el ojo del huracán “Katrina” tocó tierra cerca de la desembocadura del río Misisipi en el golfo de México, llevando consigo vientos de unos 200 kilómetros por hora.

Aunque para entonces era un huracán de categoría 3 (en la escala Saffir-Simpson de 1 a 5), las crecidas que provocó en el lago Pontchartrain y las tierras bajas del delta del Misisipi causaron una inundación masiva.

“Katrina” causó graves inundaciones a lo largo de la costa del golfo y la destrucción tuvo unos costos valorados en unos u$s80.000 millones, que lo convirtió en el desastre natural más caro de la historia estadounidense.

Uno de los problemas que afectó a Nueva Orleáns fue que los diques que contienen el lago Pontchartrain y del delta del Misisipi se derrumbaron y las aguas inundaron el 80% de la ciudad, causando daños en 180.000 viviendas.

En estos siete años, el gobierno federal invirtió u$s14.500 millones en proteger la ciudad, principalmente para reforzar los diques y mejorar los sistemas de drenaje y evacuación de agua.

Cerca de la mitad de los habitantes de Nueva Orleáns abandonaron la ciudad tras el paso de “Katrina”, aunque el censo del 2010 indicó una leve recuperación: de sus 455.000 habitantes originales, hoy residen en la ciudad unas 343.000 personas.

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