Lo miraron por tevé, aprendieron la modalidad de asalto, y lo reproducen con gran efectividad, frente a la inacción indiferente de autoridades policiales y municipales.
En eso, le aparecen tres chicas apenas adolescentes, no tan bien vestidas. Qué hacés, careta! , la increparon. Rápidamente la rodearon, y mientras dos la empujan, vapuleándola, la otra le quita la cartera, le tironea la caperita, y le sacan hasta los tacones.
Detrás, aparecen otros tres adolescentes grandotes, por si la piba viniera con novio, preparados para ponerles los puntos. El que se hace el guapo, la liga: trompadas, golpes en la espalda y el bajovientre. Y una vez en el piso, patadas en las costillas y la cabeza, hasta desmayarlo y dejarlo todo ensangrentado. Todo por un celular y 100 ó 200 pesos.
Lo vimos todos en la televisión, a los primeros violentos que atacaban a algún pobre pibe que andaba solo en la noche. Y yo creo que fue así que muchos aprendieron esta modalidad de asalto en grupo , señaló un comerciante de Quilmes centro, que cada domingo por la mañana tiene que baldear las paredes y veredas, sacando restos de vidrios rotos, manchas de sangre, y restos de orina.
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