La nueva gestión del Casino pone la mira en los tragamonedas

El gobernador Pérez ha solicitado que el dinero producido por el juego efectivamente cumpla un rol social. En ese contexto, la nueva titular admitió que está en marcha un proceso de revisión
Uno por uno. La nueva gestión del Instituto de Juegos y Casinos, que está a cargo de Nidia Martini, revisa todos los contratos que mantiene el organismo, especialmente aquellos que abarcan al Casino central y a los anexos. La lupa está puesta en la contratación de las máquinas tragamonedas que son provistas por diferentes empresas.

"Desde que asumimos, el lunes 12 de este mes, empezamos un proceso de revisión de diferentes situaciones del Casino. Hemos hecho entrevistas con todos los gerentes, con el personal de distintos ámbitos, con los tres sindicatos. Estamos revisando contratos y viendo si son convenientes o no para el Estado", dijo Martini en diálogo con Los Andes.

La ex ministra de Desarrollo Social no quiso ahondar en detalles sobre un proceso que se mantiene en estricta reserva. Pero, según pudo saber este diario, Martini está poniendo énfasis en los contratos con las empresas vinculadas a las tragamonedas y otro tipo de contrataciones celebradas por el ex titular de Juegos y Casinos, Daniel Pereyra.

Los casinos oficiales tienen cerca de 1.400 máquinas tragamonedas, incluidos los anexos departamentales y la sala central de la calle Brasil y San Martín. Entre las empresas concesionarias y proveedoras de las máquinas se encuentran Bingo S.A, Casino Club (del empresario kirchnerista Cristóbal López), entre otras.

La decisión de tener un diagnóstico de la situación del organismo y la posibilidad de rever contrataciones fue impulsada por el gobernador Francisco Pérez. De hecho, unos días antes de asumir, advirtió en diálogo con este diario que pondría atención en el Casino provincial y lanzó una dura advertencia: "Se acabaron las cajas...", afirmó preanunciando lo que se venía.

"En Cultura vamos a recuperar las salas de cine y los teatros y la cultura barrial. Al muchacho que recicla basura en el pozo no lo podés sacar de ahí, bañarlo y meterlo en una escuela, sino darle el mismo trabajo que hace y en sus ratos libres meterlo en la cultura, el cine, el deporte, la murga. Ahí hay que bancar; ahí tiene que estar el Casino, por eso la directora es Nidia Martini porque el casino tiene que respaldar la acción social", explicaba Pérez hace casi un mes.

Pero además, resaltó la necesidad de que el Estado recaude más a través de la gestión de Casinos: "No quiero propaganda de ruleta; quiero que se promociones el turismo, el deporte, la cultura. No me interesa traer ni cerrar casinos. Quiero darle otra función con lo que recaudan y que hoy va para otro lado. Lo primero que voy a hacer es cambiar la ley de retribución. Por ejemplo, los enfermos oncológicos se quejan porque no les llegan los medicamentos. Se acabaron las cajas", aseveró Pérez.

Ahora, teniéndose en cuenta que, como aceptó ayer el Gobernador, el déficit para el año próximo ascendería a los 2.000 millones de pesos, desde Casa de Gobierno se ha lanzado la orden a todos los entes que hay que recaudar más. "El Gobernador nos ha pedido que seamos eficientes en la recaudación", aseveró Martini.

La denuncia de Cazabán

Hace dos años, el juego quedó en el centro de la polémica. Es que el ex secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, acusó de "extorsión" a los empresarios Daniel Vila y José Luis Manzano (dueños de Multimedios Uno) a los que apuntó por intereses vinculados al juego, en lo que se rumoreaba tenía que ver con las tragamonedas, de las que, se dijo, tenían relación con una de las empresas proveedoras del Casino.

En medio de una interpelación por un decreto referido a las salas de juego de los hoteles, Cazabán aseguró que el Gobierno había soportado "una presión, una extorsión por parte de (los empresarios) José Luis Manzano y de Daniel Vila" por esa regulación. "Quiero decir que detrás de esta situación que se llama políticas de juego, hay una presión, una extorsión", sostuvo en diciembre de 2009.

Vila, en tanto, salió a cruzar al superministro de Jaque desmintiendo su vinculación con el juego. "La acusación de extorsión de Cazabán me parece de un grado de irresponsabilidad absoluta y es muy grave. Primero, porque nos imputa de un delito como es la extorsión; segundo, porque nos vincula a un negocio del que no participamos, como es el juego", dijo en ese momento.

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