Anunció un "cese definitivo", pero no entregó armas ni se disolvió
MADRID.- ETA se despidió ayer de las armas y, al mismo tiempo, de una larga y dolorosa etapa de 43 años, en los que la banda terrorista asesinó a 829 personas en nombre de la independencia del País Vasco.
"Hemos decidido el cese definitivo de la actividad armada", anunció ayer el comando por medio de un comunicado que los propios etarras definieron como "histórico".
A pesar de la trascendencia de su decisión y de su "compromiso claro, firme y definitivo" de cumplir aquella promesa, la organización clandestina vasca rechazó toda referencia a su rendición y a la entrega de armas, dos gestos que reclaman la mayor parte de la clase política española y los familiares de las víctimas del terrorismo como garantías imprescindibles para poder decretar el final de su sangrienta historia.
La noticia del abandono de la lucha armada fue publicada por las ediciones digitales de los diarios vascos Gara y Berria, en los que se reprodujo el texto del comunicado etarra, junto con un video en el que un terrorista encapuchado, flanqueado por dos compañeros con idénticos atuendos, lee el discurso en el que también solicitan "dialogar" con los gobiernos de España y de Francia.
"No ha sido un camino fácil", afirmó la banda en uno de los pasajes de su breve alocución, antes de hacer mención de las "muchas compañeras y compañeros" que murieron en enfrentamientos con la policía o que "están sufriendo" la cárcel o el exilio.
Después de invitar a la sociedad española a "mirar el futuro con esperanza" y a "actuar con valentía", anunciaron el esperado abandono de toda acción violenta y criminal. "Por todo ello, ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada", señala la banda terrorista vasca en el punto culminante del comunicado. El anuncio de ETA era esperado luego de que la Conferencia de Paz de San Sebastián, en la que el lunes pasado participaron importantes personalidades, como el ex secretario general de la ONU Kofi Annan, el ex presidente de Irlanda Bertie Ahern y el líder del Sinn Fein Gerry Adams, elaborara una resolución que pareció oficiar de borrador para el comunicado etarra.
En el documento que clausuró la conferencia, los mediadores internacionales llamaron a las autoridades españolas y francesas a dialogar con los terroristas para encontrarle una "salida al conflicto" que comenzó tras el primer crimen de la banda, cometido en 1968.
A pesar de que, cuatro días atrás, el gobierno español había desestimado el valor del documento suscripto por Annan, Ahern y Adams, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, ayer, en cambio, le concedió una "importancia trascendental" al anuncio de ETA.
"Este es el triunfo de la democracia, de la ley de la razón", dijo el mandatario, quien pidió que el presidente que sea elegido en los comicios del próximo 20 de noviembre tenga "el compromiso unitario" y la firmeza para "conducir esta nueva etapa" en la historia.
"La nuestra será una democracia sin terrorismo, pero no sin memoria", manifestó, para luego elogiar la constancia de la sociedad española en una lucha "guiada por la referencia segura del Estado de Derecho que hoy definitivamente y sin condiciones triunfa como único modelo posible de convivencia".
Rodríguez Zapatero también agradeció la contribución de "todos los gobiernos" democráticos que lo precedieron para terminar con la violencia.
El presidente del gobierno destacó la actuación "tenaz y eficaz" de las fuerzas policiales, "cuyo sacrificio y generosa entrega al servicio de los ciudadanos les han costado tantas veces su propia vida", y ponderó la acción de la justicia y de los servicios de inteligencia.
Así, rindió tributo a la labor conjunta de la policía, los jueces y el propio Poder Ejecutivo para llevar adelante los numerosos descabezamientos de ETA, que, en el último lustro, terminó por debilitar al extremo a la banda terrorista. Además, agradeció la cooperación del gobierno francés en los operativos y dedicó un párrafo aparte al dolor de los familiares de las víctimas.
"La memoria de cada una de las 829 víctimas mortales y sus familias, de tantos heridos que padecieron el injusto y aborrecible golpe del terror, acompañará siempre a las futuras generaciones de españoles", señaló.
Muy debilitada por los duros golpes policiales de los últimos años, ETA no comete atentados en España desde agosto de 2009. El 10 de enero había anunciado un alto el fuego permanente, general y verificable por la comunidad internacional.
Ese anuncio no había, sin embargo, impresionado al gobierno de Rodríguez Zapatero, escarmentado por el atentado perpetrado por ETA durante su última tregua, rota cuando la banda mató a dos ecuatorianos en el aeropuerto de Madrid el 30 de diciembre de 2006.
Ayer, sobre el final de su intervención, Rodríguez Zapatero volvió a remarcar el "cambio" que producirá el anuncio de ETA para la comunidad vasca y para el resto de los españoles. "Empieza aquí una convivencia no anudada al miedo o a la intimidación, plenamente libre y en paz", concluyó.
También el ex ministro del Interior y actual postulante presidencial socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, se mostró "entusiasmado" por la noticia.
Por su parte, el líder del Partido Popular (PP) y candidato presidencial por esa fuerza política, Mariano Rajoy, dijo recibir "con satisfacción" la decisión de ETA de renunciar definitivamente a la violencia. Pero, al mismo tiempo, se mostró escéptico sobre sus verdaderos alcances.
"Consideramos que éste es un paso muy importante, pero la tranquilidad de los españoles sólo será completa cuando se produzca la disolución irreversible de ETA", señaló.
"Esta noticia se ha producido porque la ley y la expresión de la libre voluntad de los españoles fueron más fuertes que la violencia. En esa lucha, los jueces y fiscales encargados de la aplicación de la ley han sido determinantes", agregó.
Rechazo
En tanto, las asociaciones de familiares de víctimas rechazaron la lectura optimista que hizo el gobierno español sobre un eventual fin de la banda. "Están muy debilitados, sí, pero ETA tiene mucha cuerda todavía", declaró a la prensa española Jorge Mota, integrante del colectivo vasco de Víctimas del Terrorismo (Covite).
"El final de ETA pasa por que colaboren con la justicia y esclarezcan todos los crímenes sin resolver, por que entreguen las armas y se disuelvan", agregó.
En la misma línea, Angeles Pedraza, de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), mostró su total desconfianza hacia el comunicado etarra. "El final de ETA es la derrota de ETA. Cualquier otra cosa es amnistía. Y las víctimas ya hemos sido demasiado generosas: sólo pedimos justicia, no venganza", concluyó..



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