"Qué suertudo el gobierno español", dijo, al comparar la actitud de los sindicatos de ambos países
Podría haber otro aumento en las dietas del Congreso
La ausencia de una cultura de control y rendición de cuentas
La tregua dialéctica duró poco. La presidenta Cristina Kirchner apuntó, una vez más, al sindicalismo. Después de que el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, aceptó la semana pasada participar del acto en la Casa Rosada en el que la jefa del Estado anunció que denunciaría al Reino Unido por la avanzada en las islas Malvinas , volvieron ayer a agrandarse las distancias entre el sector gremial y el Gobierno.
"Qué suertudos que son los empresarios españoles y el gobierno español, que anuncian rebajas de sueldo y despidos masivos y los dirigentes gremiales están pensando, a futuro, en alguna huelga general. Qué suertuda la gente, algunos tienen mucha suerte", comparó la Presidenta, con ironía, sobre las constantes amenazas de paros y marchas que ya hizo el moyanismo.
En medio de un acto en la Casa Rosada, Cristina mostró una nota del diario El País, de España, en la que se anunciaba una rebaja general de salarios. Fue entonces cuando la jefa del Estado se puso los anteojos para leer cuál había sido la reacción de los representantes de los trabajadores españoles.
"Aquí se habla de cuantía salarial por razones económicas, técnicas, organizativas y de producción, y las organizaciones gremiales, que son en su mayoría de izquierda, están pensando en una movilización ascendente. Me llamó la atención porque textualmente dice que «evitaron convocar a la huelga general y lo dejaron como un recurso a futuro»", se despachó Cristina Kirchner, haciendo un gesto de sorpresa.
Enseguida, lo relacionó con la situación argentina y las medidas que había anunciado minutos antes para marcar las diferencias.
"Uno ve acá inauguración de viviendas, ampliación de fábricas, el Estado haciéndose cargo de los seguros de los ganaderos o de los productores agropecuarios que han tenido dificultades, o estos préstamos que estamos entregando", enumeró, para dejar en evidencia la actitud de Moyano.
La semana pasada, con la presencia del líder de la central obrera en la Casa Rosada, había mermado el cruce verbal. Ayer, Cristina lo reanudó.
Réplica gremial
"El problema de España es que es un país NPP [no pasó Perón]", ironizó Julio Piumato, del gremio de los judiciales y mano derecha de Moyano. Y siguió: "El sindicalismo español es NSP [no son peronistas]", insistió, a media tarde, en respuesta a la Presidenta, a través de su cuenta de Twitter.
Moyano amenazó con convocar a una movilización y paro general el pasado 15 de diciembre si el Gobierno no hacía lugar a sus reclamos de suba del mínimo no imponible en Ganancias o la actualización del monto de las asignaciones familiares. Además, su hijo Pablo trasladó una protesta, hace tres semanas, a Puerto Madero por los despidos en la empresa Correos del Sur, en Chubut. Este episodio llevó al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, a acusarlo de hacer un "apriete" con esa marcha.
Por el momento, el líder de la CGT mantuvo en suspenso las medidas de fuerza mientras coquetea con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), no oficialista, conducida por Pablo Micheli, que lo invitó a sumarse a la marcha que hará el 14 de marzo en reclamo de subas salariales y mejoras impositivas. En medio de la pelea con el Gobierno y en la puja interna dentro de la central obrera para reemplazarlo, Moyano evitó hasta el momento la acción directa.
Cristina Kirchner defendió ayer el papel del Estado durante la crisis. "Lo que vemos en España lo vimos en Grecia, en Rumania, donde acaba de caer hace unos días el gobierno, y nosotros seguimos en un programa de crecimiento, de desarrollo, impulsando medidas activas muy fuertes para ampliar la inversión y el mercado laboral", consideró la Presidenta..





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