Advirtió que está listo para lanzar ataques preventivos contra sus "enemigos" si se siente en peligro
"Usaremos todos nuestros medios para proteger nuestros intereses nacionales; si sentimos que nuestros enemigos quieren poner en peligro esos intereses, actuaremos. No esperaremos a que lo hagan ellos", declaró el general Mohammed Hejazi, segundo al mando de las fuerzas armadas de Irán, según la agencia de noticias semioficial Fars.
La amenaza verbal del alto mando militar se produce en plena escalada de tensión con las potencias occidentales y coincide con la visita de una delegación del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a Teherán. Estados Unidos, la Unión Europea e Israel creen que el plan atómico del régimen de Mahmoud Ahmadinejad tiene fines militares, mientras que Irán lo niega.
El jefe de la delegación del OIEA, Herman Nackaerts, había afirmado antes del viaje que la misión pretendía investigar "las posibles dimensiones militares" del proyecto, pero ayer el vocero de la cancillería iraní, Ramin Mehmanparast, dijo que los inspectores del OIEA no tenían planes de visitar los centros nucleares del país. "Las negociaciones entre Irán y el OIEA continuarán en el futuro", dijo, sin entrar en detalles, Ali Askar Soltanieh, representante iraní en el OIEA al término de la misión de los enviados del organismo.
Ahmadinejad lleva varias semanas utilizando un doble lenguaje con Occidente respecto de su programa nuclear. Hace unos días anunció al mundo entero que su país había logrado aumentar en un 50% su capacidad nuclear y al mismo tiempo emplazaba a reanudar el diálogo al Grupo de los 5+1 (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido más Alemania). Y mientras se preparaba para recibir a la delegación del OIEA, el presidente iraní volvió a la carga al suspender las exportaciones de petróleo a Francia y Gran Bretaña y amenazar con extender esa medida a otros países de la Unión Europea en represalia por el embargo anunciado por Bruselas contra el crudo iraní.
Los dos frentes
Ante esa doble estrategia de provocaciones y llamados al diálogo, las potencias occidentales se debaten entre contraatacar a Teherán desde el frente diplomático, aumentando las sanciones económicas y aislando al régimen, o apelar directamente a la acción militar como posible respuesta, en el caso de Israel.
Precisamente, la guerra de nervios por el programa nuclear iraní está afectando la relación entre Estados Unidos e Israel.
Según el diario israelí Haaretz, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa, Ehud Barak, se quejaron ante el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Tom Donilon, de los comentarios realizados días antes por el jefe del Estado Mayor, Martin Dempsey, que consideró que un ataque israelí a Irán sería "desestabilizador e imprudente". "Le aclaramos a Donilon que esas declaraciones sólo sirven a los iraníes. Teherán ve que existen diferencias entre Estados Unidos e Israel, y que Washington se opone a una acción militar, lo que a su vez reduce la presión sobre ellos", indicó a Haaretz un alto funcionario israelí.

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