“Nuestro sistema de salud selecciona a los más aptos”

“Describo al sistema de salud de la Argentina como uno con dos caras. Por un lado, es de puertas abiertas, atendemos a todo el mundo que se presenta. Por el otro, es darwiniano, porque selecciona a los más aptos”, le dijo a El Tribuno el doctor Cahn.

¿Cómo es eso de que selecciona a los más aptos?

Así es. Atendemos sólo al que viene, y el que no viene es como que no existe, tampoco lo vamos a buscar, y aquí es cuando nuestro sistema muestra su cara mala, darwiniana, porque selecciona a los más aptos. Y los más aptos son los que tienen el dinero suficiente para pagarse el transporte. También aquellos que pueden venir en el horario en el que los hospitales están disponibles, que generalmente es el horario que les conviene a los médicos, no a los pacientes. Los más aptos, además, son los que tienen salud suficiente para trasladarse, los que tienen un trabajo donde no les descuenten el presentismo si tienen que ir al hospital, las madres que tienen con quién dejar a sus hijos, etc. Nuestro sistema de salud funciona objetivamente como para que queden afuera los que no pueden llegar...

Recordó que el año próximo esta pandemia cumplirá 30 años.

Se la describió por primera vez en 1981, en la costa oeste de Estados Unidos, tras observarse un tipo especial de pacientes “con enfermedades raras”.

En estas tres décadas la ciencia ha logrado avances y resultados muy promisorios, que sin embargo no son equitativos. En el mundo, el 70% de los pacientes que necesitan medicación no tienen acceso a ella; han pasado 30 años, pero para estos pacientes el mundo sigue tal cual estaba en 1981.

La apatía contra el VIH es un crimen contra la humanidad.

En este lapso, ¿qué tanto hemos aprendido?

Que es una enfermedad absolutamente prevenible; que en las personas infectadas, bajo tratamiento con retrovirales, hoy es controlable, no cura pero permite recuperar la inmunidad. En los países o grupos con acceso a esta medicación bajan los índices de enfermedad, hospitalizaciones y muertes.

Que este virus en las personas, además de afectar la inmunidad, va alterando otros órganos.

Además, ya tenemos que cada dos casos en tratamiento se evitan 5 nuevos infectados; implica que las terapias como medio para prevenir la enfermedad, y también evitar transmitir a otros, son una verdadera innovación.

Si se accede a las terapias, ¿cuál es la tendencia mundial para los nuevos infectados?

Estamos viendo que hoy una persona infectada con VIH tiene una perspectiva de vida similar a otras enfermedades crónicas.

Si hablamos de un paciente muy joven, con el tratamiento va a poder estudiar, graduarse, trabajar, llevar una vida íntima prácticamente normal, lo que incluye tener hijos que no van a nacer infectados.

Ese paciente hasta verá graduarse a sus hijos y conocerá a sus nietos.

Dijo que en Argentina ya casi no quedan adictos inyectables.

La realidad es que el patrón del consumo de drogas en nuestro país se ha modificado y en VIH sigue cayendo la prevalencia de la vía intravenosa. Hoy nuestra adicción más importante es el alcohol, seguido por el paco; luego, en algunos lugares son los psicofármacos y en otros el consumo de cocaína por vía nasal.

Todas, también de riesgo para VIH/Sida...

¡Por supuesto! Aquí todas las adicciones también son de riesgo, y por una simple razón: quien está “pasado” difícilmente pueda tener sexo seguro. En las campañas de tránsito se busca inculcar a la gente que “si está alcoholizada no maneje”, a lo que nosotros agregamos que si lo está, tampoco tenga relaciones sexuales. Pero en esas condiciones no entiende ni lo uno ni lo otro...

El perfil

Pedro Cahn es doctor en medicina, jefe de Infectología del hospital Fernández de Buenos Aires, presidente de la Sociedad Internacional de Sida (IAS, su sigla en inglés), fundador y director de Fundación Huésped. Integra desde su creación el Comité Técnico Asesor del Programa Nacional de Sida del Ministerio de Salud de la Nación. Fue el primer presidente de la Sociedad Argentina de Sida, es consultor de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), donde además es coordinador para evaluar programas nacionales en la región.

Comentá la nota