El titular de la agrupación Bases Peronistas habló con NU sobre la inauguración de la sede porteña y profundizó en el tema de la diáspora peronista. "Las internas en el peronismo no es un problema de bases, es un problema de arriba", asegura.
"Nuestro único objetivo es la unidad del peronismo", reiteró el entrevistado a lo largo de todo el encuentro con NU, una idea ambiciosa que se ampara en la lógica de que "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista". "El peronismo unido es una tarea difícil pero no imposible. Alguien tenía que dar el puntapié inicial", completó.
"El peronismo porteño está muy vapuleado. No ha tenido la suerte en las elecciones que debió haber tenido por su historia", argumentó Girella en referencia a los resultados electorales de los últimos comicios. Pero agregó: "Que paradoja que quienes superan al PJ en la Ciudad todos tengan pata peronista. El día que logremos la unidad la historia va a cambiar". "Ojalá que las próximas elecciones nos encuentren unidos, porque los peronistas unidos somos imbatibles".
Interrogado sobre a qué se debe la separación, el entrevistado apuntó a las propias bases, pero fundamentalmente a la conducción: "Quienes conducen tienen que pregonar la unidad, pero se la pasan hablando de internas. Se pegan los peronistas de un lado o para el otro". "El otro día en la inauguración había kirchneristas, menemistas, duhaldistas, macristas y hasta gente de la Coalición Cívica. Por eso digo que no es un problema de bases, es un problema de arriba".
Para cerrar habló de la inauguración: "Se hizo ahora en base a que la agrupación está creciendo en toda la capital. Gran parte del peronismo de la Provincia también está viniendo". "Nosotros apostamos fuerte a esta esquina. Es una casa muy grande, de 400 metros cuadrados. Este fue el tercer acto fuerte que armamos. Hicimos dos en Lugano donde metimos 10.000 personas. En este calculamos que había unos 700 adentro de la casa y más de 2000 en la calle. Nos desbordó la gente", cerró.
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