Nuestro objetivo final es la industrialización de Santa Cru

En una extensa entrevista el gobernador trazó un escenario de lo que se espera para este segundo semestre del año y de los proyectos que transita la provincia. Definiendo región por región, Daniel Peralta sostuvo que de nada serviría sostener el hoy si no se trabaja por un mañana distinto.
Casi al terminar el día, Daniel Peralta volvió a abrir las puertas de la residencia oficial para hablar con La Opinión Austral. La última vez fue a fines de año, cuando nada hacía pensar en un horizonte de conflicto que marcaría el semestre más complicado de lo que ha sido su gestión al frente de la Gobernación en Santa Cruz.

Recuperándose paulatinamente la actividad petrolera en la zona norte, cuya paralización causó un impacto profundo en las cuentas provinciales, la pregunta de muchos es qué se puede esperar para lo que resta del año.

Habló de las leyes que se deben sancionar de aquí a diciembre, como la de Promoción para Pymes de Servicios o el Fideicomiso minero próximo a ingresar a la Legislatura provincial.

LOA- Se cerró un primer semestre muy complicado, ¿cómo está parada hoy la provincia y qué pueden esperar los santacruceños para esta segunda parte del año?

DP- En realidad del primer semestre lo que se complicó fue de marzo en adelante cuando tomaron mayor fuerza los conflictos tanto docente como la cadena de reclamos petroleros. Es cierto que ya veníamos de arrastre por el paro jerárquico de diciembre, y que no alcanzamos a recuperar la cadena productiva en su totalidad, y la verdad es que esto fue lo que más daño nos hizo.

En perspectiva diría que hoy la provincia está como estábamos en noviembre del año pasado, en función de lo que significa la estabilidad alcanzada en el sector petrolero, y hoy existen algunas inversiones importantes en la puerta de la provincia por ingresar.

Una de ellas es la de Sinopec, que ya había resuelto el pasivo ambiental, que es un plan de remediación importante, en el marco de la renegociación, por 900 millones de pesos que van, en definitiva, a generar no sólo muchos puestos de trabajo sino también incorporar al circuito de la producción un tema central como es la recuperación de daño ambiental o la preservación de lo que puede ser un daño futuro y es muy importante para las localidades de la zona.

-Y la ocupación laboral…

-Es lo más importante. Los puestos de trabajo, porque claramente quedó demostrado que no todo el mundo puede ingresar a trabajar a la actividad petrolera como tal, y también hay una incorporación incesante, paulatina y progresiva de ingresos en la minería.

Y en esto quiero hacer una salvedad, porque los ingresos que se están dando en el sector no son únicamente de desocupados que van a cubrir cual o tal acuerdo que se logre o no en función de un piquete o corte de ruta.

Esta semana habrá una reunión con Camicruz y Capromisa, las dos cámaras que reúnen a las operadoras y empresas de servicios mineros, con el objetivo de poder definir las fechas de las concreciones de los planes de inversión y a partir de ahí, ver la generación de puestos de trabajo y ver cómo nuestras PYMES van acompañando este proceso de inversión, algo que para mí es central.

Para eso nosotros estamos preparando un proyecto que es en paralelo a la ley de Promoción Industrial, que es la ley de Promoción de Prestadoras de Servicios, para acompañar de una manera creativa lo que es la ley del 70/30 de tal forma que esa norma no se transforme en escritura sobre agua.

-Y en ese punto ¿cómo cierra el Fideicomiso minero?

-Va a articular entre las dos leyes. El Fideicomiso es la apertura a la Responsabilidad Social Empresaria y la articulación con las políticas públicas que el Estado tiene hacia el sector para que no se convierta en un depósito de determinada cantidad de dinero, sino que esos fondos se vuelquen a un banco creativo para proyectos de desarrollo, como por ejemplo: hoy funciona la agencia de desarrollo de San Julián o la de Perito Moreno, es decir que el dinero que ahí entre no sea sólo para pagar un subsidio de capacitación a un maquinista tunelero, sino también para ver cómo se desarrollan actividades orientadas a la producción y el desarrollo en forma paralela a la capacitación.

-¿Podría plantearse un banco de fomento para las Pymes?

Porqué no. Es una idea que está rondando, tenemos esa concepción, pero tenemos que ver con qué recursos este banco va a contar para que pueda tener, en sí mismo, un eje de desarrollo, porque eso va a implicar una evolución financiera y sería como tener un banco, como la banca que hoy tenemos, nada más que con créditos blandos, o con tiempo y espacio para que la propia actividad se pueda desarrollar.

Por eso necesitamos saber los plazos y los tiempos de las inversiones, para que este banco tenga la viabilidad en función de eso.

Porque ningún banco te da un crédito si no se sabe cómo se irá recuperando en el tiempo.

-Volviendo a la proyección provincial…

- Este tema de la minería, el tema de la recuperación de la producción petrolera que tiene que ahora consolidarse con una concertación, atada, fundamentalmente, a la no parálisis de la producción. Y esto implica que si bien las operadoras y contratistas tienen obligaciones con los trabajadores, ellos también tendrán que volcar un esfuerzo mayor, para que, primero, se consoliden las inversiones y segundo haya una actividad normal, para poder lograr que exista un horizonte a distancia en el sector. Y eso será posible si hay un esfuerzo, además, en articular el conflicto de una manera definida.

Porque hoy lo primero que se hace, cuando hay un conflicto, es parar la producción, se bloquea un yacimiento o se corta una ruta, y nosotros pensamos que en la concertación se tiene que plantear un esquema opuesto a esto, porque rompe el núcleo de la producción y del trabajo.

¿Cómo se logra ese esquema?

En una articulación que debe existir entre las partes, con la Secretaría de Trabajo, los organismos del Estado como Medio Ambiente, Energía, e incluso Fomicruz misma. Porque el conflicto muchas veces nace no sólo por un reclamo salarial, a veces se reclama falta de inversión, otras falta de controles, o falta de cumplimiento de compromiso de mano obra, porque todo eso formó parte del conflicto colectivo y después se fue dividiendo y parcializando porque cada zona tuvo un conflicto distinto, pero todo eso formalizó la idea y retuvo inversiones de las operadoras, e incluso algunas amagaron con el concurso preventivo, como el caso de Sinopec.

Nadie discute que las operadoras ganan y ganan bien, y si bien se han incrementado los costos fijos, el petróleo ha mantenido niveles expectante de valores y hay productoras que están globalizadas, por lo que si nosotros mantenemos en orden la actividad minera con los ingresos que está generando tanto directa como indirectamente y si a eso le agregamos estas herramientas legislativas que trataremos antes de fin de año, el horizonte cambia.

¿Minería, petróleo… que más?

Estamos viendo que el proyecto agroalimentario de Gobernador Gregores va bien encaminado.

Además ya se han firmado las garantías para que el gasoducto inyecte mayor presión a Las Heras y que permita un desarrollo distinto de esa localidad, junto a las dos troncales que irán a Perito Moreno y Los Antiguos, más los interconectados que se firmaron días atrás, y los que se firmarán en 15 días que es San Julián-Gregores y Huevos Verdes-Perito Moreno, nos da una imagen de una Santa Cruz interconectada, dado el grado de avance que está teniendo la línea de 500 de Pico Truncado al Sur, y de Río Gallegos a La Esperanza y de La Esperanza a Río Turbio y a Calafate.

Además está la situación de la pesca, que sin ser la mejor hoy tenemos, por suerte, a diferencia de lo que ocurre en Chubut, nuestras plantas abiertas y recuperando puestos de trabajo de la STIA, más las inversiones que vendrán para el puerto de Deseado con su plan director que ya está en etapa de licitación.

También está Caleta Paula, a punto de inaugurarse su segunda etapa, que será muy importante, y de gran impacto, pero claro, es algo que la gente podrá ver bien cuando ahí entre el primer barco para que se repare.

Sin hablar, todo esto, del hecho de que la Presidenta acaba de ratificar que la obra de las represas se hace sí o sí, entonces el panorama para la provincia es muy alentador, sin dudas.

¿Por qué están tan demoradas las represas?

Porque la realidad es que las condiciones internacionales cambiaron y el esfuerzo de una obra de 16 mil millones de pesos es enorme para el país. Ahora lo que hablamos este fin de semana, tanto con la Presidenta como con el ministro De Vido, avanza en el sentido de la concreción de esta obra.

Las represas sobre el río Santa Cruz son la obra que a la provincia le va a cambiar la cara en serio. Porque el impacto será enorme en toda la provincia, más allá de que su epicentro esté en la zona centro o en Calafate.

Desde la posibilidad de un mayor incremento en la producción de cemento que puede tener la cementera de Pico Truncado y nuevos puestos de trabajo por eso, y las múltiples alternativas de desarrollo que se desprenden de ellas. Una visión a futuro distinta y enorme.

Para concretarlas, hoy se están viendo las alternativas de financiamiento que los grupos que ganaron la obra tienen, pero la decisión política es que las represas se hagan y no es menor recordar que la primera parte de la obra está en el presupuesto nacional de este año, que la oposición no quiso aprobar.

Pero en las próximas semanas habrá definiciones sobre esto. Este jueves hay una reunión en el Ministerio de Planificación para evaluar esto.

A partir de todo esto usted describe un escenario a futuro muy prometedor para Santa Cruz y que cambiaría su matriz. Ahora en lo cotidiano, es difícil hoy visualizarlo, en el día a día. Por eso, mientras la gente espera todo esto, ¿con qué se va encontrar?

Pues bien, trabajamos en la mejora de ese día a día. Sosteniendo en primer lugar el presente. En cuatro años hicimos 4 mil viviendas y en agosto arrancan los movimientos de suelo de 687 viviendas para Río Gallegos más las finalización de otras 300 por entregar. En Caleta Olivia hay otras 350 en etapa de finalización, de las cuales 120 vamos a estar entregando en unos días, que son soluciones que van a la gente. Y así a lo largo de toda la provincia.

Es importante ver que cada obra que se comienza genera puestos de trabajo y también movilización del circuito productivo en lo que hace al consumo interno y para aquellos pequeños contratistas y proveedores de esas empresas.

Por otra parte, hoy tenemos estabilidad en el sector público, finalizamos este año las paritarias, también garantizamos estabilidad en lo previsional, que acá no se van a cambiar las reglas de juego y no va a existir, como se está diciendo por ahí, ningún acuerdo extraordinario del ANSES más que el aporte que ese organismo hace todos los meses para paliar el déficit de una Caja que obviamente, y con claridad, al sostener la edad que sostenemos mantiene este tipo de déficit.

En cuanto al sector público, hoy queda muy poca gente como monotributista, casi ninguno, todos están en pre contrato y el que no, es contrato y de ahí ya pasa a planta. Nosotros no especulamos con eso, les damos estabilidad y es una garantía hacia delante.

Ahora, sobre la situación salarial, claramente tengo que decir que estos son los salarios que, sin demagogia, puede ofrecer hoy el Estado. Hay gente que está hablando de duplicar o triplicar los salarios estatales, que yo les puedo asegurar que si mañana fueran gobierno, pagan los salarios un mes y después no los pueden pagar más. Porque hoy existe una afectación superior a lo aconsejable de los salarios en el Presupuesto. Y para mejorarla hay que mejorar los ingresos.

Y justamente este circuito virtuoso que describí antes y a lo que aspiramos llegar, va a generar mayores impuestos, mayor regresión de lo que el Estado aporta, no sólo a la obra pública sino también más salarios privados, de los organismos nacionales, sumado a lo que nosotros sostenemos.

Pero es importante aclarar que si a este día a día nosotros no agregamos cuáles son los pasos que estamos dando para consolidar en este mapa de la provincia el futuro, región por región, comarca por comarca, estaríamos engañándonos nosotros mismos.

Por ejemplo, planteamos que a mediados del 2012 la central térmica va a estar generando, y si eso ocurre, esa generación de energía se reconvierte en tarifas eléctricas más confiables y más bajas. Pero además se convierte en un ingreso para el Estado provincial, y ahí, Santa Cruz tendrá ya el primer ingreso de la utilización de sus recursos naturales con valor agregado. Y ya no estaremos hablando de proyectos sino de concreciones.

Pero, mientras esa inversión llega, es deber nuestro sostener los hospitales, sostener el esquema de seguridad, dotar de mejor calidad de vida a nuestra gente.

Y en ese escenario están hoy los distintos grupos de desocupados que encuentran en Caleta Olivia la puerta de entrada a la provincia en búsqueda de un futuro mejor, y si bien usted dijo al inicio que el corte de ruta no es la solución, la verdad es que muchos aseguran que es la única forma de que los escuchen o les den un subsidio, que tampoco es una solución de fondo…

Y que es un paliativo nunca aconsejable, pero que sirve para atender situaciones desesperadas. Cuando uno habla de desarrollo esto evidentemente incluye a la gente, porque si no estaríamos hablando de cosas plantadas para absolutamente nadie.

Nosotros tenemos una política de cómo paliar esta situación, en principio orientando recursos del Estado como hasta ahora, y después con estos programas que detallé, de impulsar las PYMES propias, la estabilidad en el sector petrolero y su correspondiente inversión hasta llegar a, con mayor energía, lograr la industrialización de Santa Cruz, ese es nuestro objetivo final.

Pero eso implica un desarrollo estructural que es el que estamos consolidando en este tiempo, y recién a partir del año que viene va a tener una visualización más concreta para los santacruceños.

Lo que no podemos permitir ya es el corte de ruta o de la producción por un reclamo de trabajo, porque si no estamos buscando trabajo impidiéndolo, no es así. Lo que desde el Estado planteamos es articular entre los desocupados y los sectores económicos una respuesta, y así lo hemos hecho hasta ahora, salvo en los casos de violencia, que los ha habido.

No podemos negar que se ha encontrado en algunos piquetes cocaína o marihuana o una gran cantidad de alcohol, y aquellos que buscan sostener un corte con esas cosas, evidentemente no persiguen un trabajo, pero no son todos, también esto es claro. Muchos hablan de que no se puede criminalizar la protesta, pues bien, tampoco se puede justificar la delincuencia.

Después de tres meses de conflictos, de los que no hay muchos antecedentes de que sean tan largos, tan intensos y tan profundos, ¿cambió algo?

Yo creo que hubo varios llamados de atención de la sociedad, para todos, para el Gobierno también.

En el caso del conflicto docente, claramente la sociedad estuvo dividida. Por ejemplo, algunos buscaban que se acordara de alguna forma y otros que no. Todos querían clases. Aunque una división hubo, pero más allá de eso y de la imposibilidad nuestra de dar el aumento que se pretendía, los alcances del paro fueron muy distintos en cada ciudad, en cada colegio. Hubo un llamado de atención ahí. Yo tomé nota de lo que a mí me reclamaba la gente, que es que los chicos tuvieran clases normales. Pero en el cómo, también estaba repartido el planteo entre “póngase más duro” o “auméntele el salario a los docentes”, en esto hoy ni el Gobierno ni la asociación gremial pueden decir que acá no pasó nada, que la sociedad quedó igual, porque no es así.

En el caso del tema petrolero es distinto, pasamos de una población que en determinado momento fue a la ruta para que se vaya Gendarmería a, dos meses después, la misma cantidad de gente pidiendo que se normalice la actividad, diciendo basta y no corten más la ruta.

Entonces creo que en definitiva lo que la gente quiere es vivir tranquila, que se le respeten sus derechos pero dentro de un marco de racionalidad.

Se habla de los recursos naturales como fuente de ingresos…

Sí, claro. A principios de año yo indiqué que si fuese un inconsciente, en un año como este, que es electivo, daría cualquier aumento, y después que en noviembre lo pague quién sabe quién, pero no es así. Nosotros hoy lo que hemos perdido lo tenemos que devolver, y además de devolverlo encima tenemos la obligación de volver a los niveles de producción que teníamos y hacer crecer nuestro presupuesto poniendo en marcha imaginativas de todo tipo.

Lo que sí puedo asegurar es que hoy, pese a todo y con los números en la mano, la confianza en la provincia y la confianza de los inversores no cayó.

Así como no cayó en el sector minero cuando sancionamos la ley de zonificación que muchos decían que las inversiones se retiraban y no fue así, por el contrario, se quintuplicaron.

Y subimos al 3% las regalías, en definitiva avanzamos sobre cosas, pero siempre buscando un marco de estabilidad. Porque sería demagógico mandar un proyecto a la Cámara diciendo quiero el 12% de regalías mineras y las empresas me dirían está bien, pero paralizo las inversiones acá, dejo los grandes proyectos en la nada y si teníamos prevista una inversión 90 millones este año, invertimos 60. Esos 30 millones de diferencia ¿qué implican?: menos actividad, reducción de puestos de trabajo o la no generación de puestos nuevos.

Algunos plantearían que sería una extorsión de parte de las empresas…

Pero cuando uno tiene reglas establecidas en un marco nacional, es lo que tiene que hacer, más cuando esos que critican son los que militan en la oposición que hoy tiene mayoría en el Congreso, y podrían presentar ahí las modificaciones que hay que realizar.

Pero hay que ver después cómo ese discurso nacional pega en la provincia de Santa Cruz y qué significa. Porque cuando uno ve la alegría que tienen los trabajadores mineros a lo largo y ancho de la provincia, más allá de las dificultades que tienen, porque tampoco es un cuento de hadas el trabajo ahí ni mucho menos, pero sí ven ahí un horizonte de trabajo para ellos en ese sector y quizás para la futura generación. Y a ellos también hay que darles respuestas.

Y sigue

La pregunta siguiente fue política, sobre sus cuatro años de gestión y su discurso de campaña. La elección del vicegobernador, las resistencias internas y la mirada electoral. Pero eso será parte de otra nota, en unos días más.

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