Con motivo de la aprobación en la Cámara de Diputados de la Nación por unanimidad el proyecto de reforma del Código Penal que establece la figura del “femicidio”, organizaciones sociales de Jujuy celebraron el hecho,
“Cabe destacar -señalaron- que el proyecto con media sanción, girado ahora a la Cámara de Senadores de la Nación, establece la presión perpetua o la reclusión perpetuas para los casos de asesinatos contra las mujeres, es decir, los femicidios.
El proyecto modifica los incisos 1ro. y 4to. del Artículo 80 del Código Penal y fue aprobado por unanimidad por los doscientos cuatro legisladores presentes.
Además, la iniciativa establece ‘la reclusión perpetua o condena perpetua’ a quien ‘matare a su ascendiente, descendiente, cónyuge, o a la persona con quien mantenga, haya mantenido, o haya infructuosamente pretendido iniciar una relación de pareja’ mediante ‘ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso”.
A su vez -indicaron- pena a quien cometa ese tipo de acciones por ‘precio o promesa remuneratoria’, así como ‘por placer, codicio, odio racial, religioso o de género”.
El femicidio es “la muerte de una mujer por su condición de mujer” y este delito “no es nuevo como forma extrema de violencia sobre las mujeres” y en cuanto a por qué debe diferenciarse del homicidio, señalaron que “debe hacerlo en cuanto a que los homicidios en los que son víctimas las mujeres, porque es por su condición de mujer, no es indiferente el carácter de género de la victima”.
Las víctimas tenían
entre 47 y 15 años
En torno a los femicidios ocurridos en Jujuy, organizaciones sociales que luchan porque se haga justicia y se esclarezcan los asesinatos de mujeres, recordaron el caso de Viviana Carrazna y otros más.
Viviana Carrazana tenía treinta y tres años de edad, la asesinaron a golpes en la cabeza. Su cuerpo fue encontrado en un canal de riego. El culpable, según se dijo en su momento, podría haber sido su marido, de treinta y dos años de edad.
Maira Domínguez, de quince años, falleció de un tiro, degollada y apuñalada en el abdomen. El culpable habría sido un sujeto de diecisite años. el cual se habría entregado a la policía. María Isabel Gargaglione, de cuarenta y siete años la asesinaron apuñalándola. Su cuerpo fue encontrado, con una bolsa en la cabeza, en su departamento. Se investigagan distintas hipótesis y en su momento hubieron cuatro individuos detenidos.
Mabel Mamaní, de veinticinco años de edad, la asesinaron estrangulándola y, además, habría sido violada y golpeada en la cara. Su cuerpo apareció en un descampado. Había un detenido.
Noelia Gutierrez, de diciséis años de edad, su cuerpo fue encontrado cerca de un canal de riego;había sido violada. La autopsia dictaminó que murió a causa de un “severo traumatismo cervical”. Un sujeto de diecisiete años, que habría sido su novio, había sido detenido sospechado de ser el autor del hecho de sangre. Detuvieron también a un individuo de veintisiete años.
Cabe recordar que la organización social La Casa del Encuentro, había realizado ya en el 2009 una investigación acerca de los asesinatos de mujeres en el año anterior, o sea que abarcaba desde el 1ro. de enero al 31 de diciembre de 2008, y en aquél entonces ha habí registrado doscientos siete asesinatos.
En ese informe la institución refería algunos casos, entre ellos el de María del Carmen Pérez, quien tenía 27 años, durante 11 vivió con Francisco Soaires con quien tuvo cinco hijos en la provincia de Tucumán. Desde el principio de la relación habría sufrido violencia, en varias oportunidades el sujeto la habría desfigurado a golpes, hasta que finalmente María tuvo la fuerza necesaria para separarse. Sin embargo el individuo no habría estado dispuesto a dejar de ejercer violencia sobre ella ya que en reiteradas ocasiones la habría amenazado de muerte.
Al parecer, hubo dos intentos de matarla y no lo logró. Ella denunció primero a la policía y luego en la justicia, lo único que consiguió fue una restricción del hogar que nadie controlaba que se cumpliera.
En el mes de abril acudió a un canal de televisión para denunciar el calvario por el que estaba atravesando. En esa oportunidad había mnifestado “me va a matar, no hoy, ni mañana, pero me va a matar”.
El sujeto, en tanto, “se sentía impune, unos meses antes se había apropiado del hijo de ambos de sólo dos años, por el cual María debió luchar hasta finalmente conseguir la restitución. El 11 de Agosto citó a María en un hotel familiar, y la estranguló, luego se suicidó”.
Bajo la consigna “No mires para otro lado. La indiferencia te hace cómplice”, la asociación difundió el trabajo con la intención de sensibilizar y alertar sobre los efectos de la violencia en nuestro País.
Asimismo, graficó que la mayor cantidad de víctimas tenía entre treinta y uno y cincuenta años de edad, aunque las hubieron de todas las edades, recordando, a modo de ejemplo, que en el 2008 hubo un caso, el de Melanie Revelles, de tan sólo un año y ocho mess, ocurrido en Malargüe provincia de Mendoza. La pequeña fue encontrada sin vida en una pileta de lona con signos de haber sido violada.
Algunos de los hechos más
repudiados por los jujeños
Entre los hechos de sangre más repudiados por la comunidad, fueron los que causaron la muerte a más de siete mujeres en el lapso de tres años.
Ocurrieron en la zona de Los Pericos y en todos los casos hubo un gran ensañamiento, y en la mayoría el acusado fue la pareja o ex pareja de la víctima. Cabe recordar que ya en el año 2011 se pidió que se declare la emergencia de la situación en la zona.
Una de las víctimas fue Georgina Vera, muerta cuando tenía diecisiete años de edad, un 5 de febrero. Están también el caso de Gabriela Pernea, de veintiún años, quien apareció muera en un zanjón en agosto.
Cabe recordar que en la mañana del 5 de febrero, según las pesquisas realizadas en aquél momento, Armando V. se levantó para ir al trabajo. En la puerta de su casa esperaba Miguel Y., el novio de Georgina y padre de su hija de dos años.
Miguel le pidió a Armando que la despertara, que necesitaba hablar con ella. Armando lo miró con mala cara, pero accedió. Le dijo a Georgina que su novio la buscaba y le recordó a su mujer que no olvidara sacar la basura.
Desde la cama, Mónica, la mamá de Georgina, escuchó a su hija levantarse y hablar con Miguel. Encendió el televisor y miró las noticias. En la cucheta de al lado, sus otros hijos dormían. El individuo ese nunca le había gustado, pues, jamás había reconocido a su nieta y lo único que había traído en los dos años de la niñita era un paquete de pañales.
“Geor, para qué seguís con él, si nunca te dio nada”, le repetía a su hija. Pero ella no hacía caso. Estaba enamorada y era una chica de carácter. Les dijo que no se metieran cada vez que los moretones aparecían en los brazos y los convenció de que no lo denunciaran cuando una noche llegó con un cuchillazo en la pierna. Armando fue a hablar con los padres de Miguel. Vivían a la vuelta, en un barrio de calles de tierra, donde las casas se levantan en las cooperativas de la CCC. Le rogaron que no lo denunciara. El sujeto tenía antecedentes y la denuncia significaba lisa y llanamiente un pasaporte a la prisión. Armando se apiadó de ellos.
Esa mañana, Georgina y Miguel estaban peleados. Ella había ido a bailar a un boliche y él a otro. En la mitad de la noche, él la buscó. Discutieron en el local bailable y Georgina se volvió a su casa. María Eugenia, su amiga, alcanzó a ver cómo él le hacía con la mano el gesto de cortarle la cabeza.
En tanto, Mónica seguía en la cama cuando escuchó un ruido; ensó que era un petardo. Dejó de escuchar la voz de Georgina y le llamó la atención que tardara tanto en entrar. Se asomó a la puerta y alcanzó a ver a Miguel irse en bicicleta.
Fue a la vereda a dejar la basura y al regresar encontró a su hija tirada en el pasillo donde guardan los materiales para terminar la casa. Estaba con la cabeza apoyada sobre una madera. Tenía un ojo hinchado.
“Este hijo de p... le pegó otra vez”, pensó. Intentó reanimarla y a los gritos le pidió a una vecina que llamara un remís. Cuando llegó al hospital ya estaba muerta. No fue un golpe. Le habían pegado un tiro a una distancia de centímetros.
Georgina tenía 17 años y estaba embarazada de tres meses. El principal sospechoso del crimen es su novio, Miguel Y. un sujeto de veintiún años. El asesinato de Georgina Vera es el último de una larga lista.
Más de siete mujeres mujeres fueron asesinadas en una zona donde la violencia de género golpea con una brutalidad feroz. El denominador común de todos los asesinatos es el ensañamiento con que fueron cometidos.
Además, la mitad de estas mujeres fueron violadas; yen al menos cinco de los casos mencionados, el acusado era la pareja actual o anterior. La mayoría ni siquiera había pasado los veintitrés años de edad.
Asimismo, como extensión de ese tipo de violencia, cabe recordar que unos hermanitos fueron asesinados por su padre, cuando éste intentó matar a la mamá. Se trataba de un nene de tan sólo cuatro años de edad, y de sus hermanitas de tres años y de tres meses.
Pero las mujeres de la zona comenzaron a reaccionar y alentadas por una multisectorial reclamaron que se declare la emergencia por violencia sexual y doméstica en esa zona.
“LAS MATARON
CON SAÑA”
Ya en el año 2010, sin ir más lejos, al menos doscientos quince mujeres murieron en todo el país asesinadas por sus parejas o ex parejas. Cabe recordar los casos de Wanda Taddei, que fue el asesinato que, al parecer, abrió la seguidilla “de mujeres quemadas”.
A pesar de que así lo exige una ley, aun no hay una cifra sobre la totalidad de los hechos de ese tipo.
El cuerpo inerte de Gabriela Pernea apareció en un zanjón; esaba sin ropa interior, tenía la columna quebrada, el hígado destrozado por los golpes y la cara desfigurada.
Los vecinos habrían contado luego que vieron cómo la tiraban de una camioneta, pero la autopsia consignó “accidente de tránsito”.
A pocas cuadras del lugar en el que hallaron el cuerpo de Gabriela, en el denominado Canal de la Muerte, fue hallado el cadáver de Analía Churquina, su prima. La habían violado y estrangulado. Analía tenía tan sólo veinte años de edad, y Gabriela veintiuno.
En tanto, el 19 de noviembre de 2002 apareció muerta Zulma Gutiérrez; la abían encontrado descuartizada en el fondo de la casa de su novio, que se escapó del lugar. Esta muerte habría sido el primer femicidio que conmovió a la zona.
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