Nuestra política y los archivos

Si algo hay que admitir del matrimonio, es que desde que llegó a los niveles más elevados del poder, repartiéndose nada menos que la presidencia de la Nación, la política argentina fue experimentando una metamorfosis colosal. No es que ahora se haya desmejorado tanto, pues en realidad, siempre ha sido de características muy pero muy pobres.
Con sólo volver la vista y ejercitar un poco la memoria de las últimas décadas, se logra recomponer un escenario que, de tan deshilachado y confuso, es una explicación con fuerte lógica sobre las razones por las cuales un país como la Argentina, rico por donde se lo mire, tiene casi la mitad de su población en situación de pobreza. Pero además, nos faltan caminos, puertos, represas, hospitales, escuelas, es decir, una infraestructura general para aspirar a un despegue siempre postergado.

Como el que está teniendo Brasil por ejemplo.

Y no busquemos más, esa mención basta y sobra. Todas las explicaciones que se ensayen y las culpas que se hagan mirando hacia atrás, no alcanzarán para exculpar a nadie. Un cambalache.

Hemos pasado años y años hablando, muy buenos discursos pero inútiles al llegar al momento de los hechos, que nunca terminaron por concretarse. Un ejemplo: mientras un gobierno se deshace de Aerolíneas, otro la reincopora vaciada y fundida, teniendo hoy un costo operativo que para sostenerlo requiere 8 millones de dólares por día. ¿Puede subsistir un país a tremendo vapuleo? Si buscamos, encontraremos decenas de casos parecidos al referido.

Sin ir más lejos lo ocurrido con el campo. ¿Puede la Argentina despegar sin el aporte del campo? Ni siquiera a la mente más retorcida se lo ocurriría algo así. Sin embargo este Gobierno continúa arremetiendo contra el campo, al que Kirchner dijo que quería "verlo de rodillas".

Aunque todavía falte un año y medio para las presidenciales, un lapso más que amplio como para producir algún vuelco de la situación, todo indica que difícilmente Kirchner pueda volver a calzarse la banda, como es su aspiración, habiendo vuelto a las mismas prácticas y dichos que los utilizados en la derrota de junio del año pasado. Su reaparición en el acto de La Plata, dejó en claro que en lugar de modificar los criterios que lo llevaron a ser repudiado por la mayor parte de la gente, los está profundizando. Tal vez, como en el apogeo de la lucha contra el campo, en aquella recordada alocución en que comparó a los tractores con los tanques de la dictadura.

Formalizado este repaso, que nos llevó buena parte del espacio, queda poco para la mención de los episodios más recientes. En los cuales, sin duda, Menem se llevó todos los laureles de la notoriedad, aprovechando una circunstancia que le permitió -aunque sea por unos momentos- volver a ocupar el centro del ring político. Un sueño que no debía estar en sus planes, pero que se lo permitió este juego llamado política, que aquí tiene casi siempre a los mismos protagonistas. ¿Qué hace Menem en el Senado? ¿Qué puede aportar? Sin embargo la modificación electoral del tercer senador por provincia, y algunos riojanos que lo votaron, le posibilitaron continuar adelante en lo que es hoy más una farsa que otra cosa.

Ah! si los archivos revivieran, acompañando cada nuevo episodio de la realidad. Fue en 1992, cuando Kirchner dijo de Menem que era el mejor presidente de la Argentina después de Perón. Y de paso, aprovechó para hacerse de 600 millones de dólares en concepto de regalías petroleras, que depositó en el exterior, no quedando nunca claro qué se hizo de ellos. Hoy, las circunstancias los volvieron a unir, pues aprovechando la ausencia de Menem en su banca, el kirchnerismo se retiró del recinto para postergar una semana su agonía de la pérdida del control del Senado. ¿Se acordará Menem cuando hablaba del vuelo del águila?

No hay que dar tantas vueltas, ni buscar pruebas de nada. Sólo recurrir a los archivos, que dejarían mudo a más de uno. Pero, ¿quién tira la primera piedra?

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