El vicepresidente de la entidad detalló distintas tareas realizadas en los últimos meses. Los mayores problemas del barrio apuntan a la falta de luminarias y al estado de las calles.
Aunque aún resta mucho por hacer, la entidad logró implementar recientemente distintas tareas que apuntaron a mejorar el segundo de los inconvenientes, aunque de la Municipalidad no hayan obtenido respuestas a las distintas gestiones.
Las obras de mantenimiento fueron solventadas con el dinero recaudado en una pollada efectuada por la institución a mediados de año, y con la ayuda de los vecinos que colaboran a través de la cuota social. Los trabajos fueron llevados a cabo con una motoniveladora, un rodillo y un agregado de escombros en la calle 235 bis. El costo total fue de 3 mil pesos.
Esta información fue volcada en un boletín que confecciona la sociedad de fomento cada dos o tres meses con el fin de mantener una comunicación fluida con los habitantes del vecindario.
A su vez, la entidad inició una serie de contactos con empresas lujanenses para asesorarse sobre distintas alternativas para emplear en el mejoramiento de las calles. En tal sentido, el próximo viernes 29 se realizará una asamblea general abierta a todos los vecinos, desde las 21 en la sede de COVILU (Ana Donatti y Balleto). Allí se acordarán los pasos a seguir.
Además, durante agosto la institución impulsó la poda de árboles ubicados en la calle Champagñat mediante la labor de trabajadores dependientes de la Secretaría de Desarrollo Productivo. Por otra parte, la actual comisión directiva decidió la compra de una moto guadaña para ser utilizada en el mantenimiento de todos los espacios verdes públicos. El próximo paso consistirá en el armado de un cronograma de días y horarios para jornadas de trabajo cuyo fin será mantener los espacios compartidos del barrio.
MUCHO POR HACER
En diálogo con EL CIVISMO, el vicepresidente de la sociedad de fomento, Fernando “Coco” Moronta, explicó que “hay mucho laburo de gestión, nosotros no podemos plasmar en hechos mucho del trabajo que hacemos porque estamos imposibilitados técnica y económicamente”. Por eso, insistió, “nuestra mayor tarea es realizar gestiones”.
Creada hace cuatro años, la entidad presentó al Municipio un estado de situación del barrio con las distintas necesidades. A pesar del trabajo realizado hasta el momento, Moronta opinó que “estamos en el mismo lugar, no hubo mucha intervención del Municipio en temas de obras”. En ese sentido marcó que perdura la exigencia de avanzar en el mantenimiento de las calles. Además manifestó la falta de señalización y luminaria, una realidad que afecta a medio barrio.
“Con la otra comisión habíamos hecho un trabajo de arreglo de calles generado desde la sociedad de fomento y solventado por los vecinos. Estamos evaluando poder completar ese trabajo. Utilizamos material suelto de ladrillo molido que una vez realizado requiere de un mantenimiento”, explicó Moronta.
El fomentista dijo que la comisión que integra apunta a la movilización comunitaria para lograr mejoras en el barrio. Esa visión se opone a la actitud pasiva de esperar a que se resuelvan los problemas, y busca una intervención directa de los vecinos.
La posibilidad de incluir al barrio en un plan de pavimentación parece lejana. Según expresó Moronta, en una reunión con funcionarios de la Municipalidad se aseguró que la calle Champagñat sería incluida en una segunda etapa, aún sin fecha precisa de inicio.
“En nuestro barrio la calle San Roque es muy problemática, donde no pudimos hacer nada porque tenemos problemas con los desagües del barrio. Ahí hay que hacer un trabajo de nivelación con un buen drenaje, no es algo que podamos resolver. Los días de lluvias persistentes mucha gente tiene que llegar caminando a su casa porque es imposible entrar. Si nosotros decidimos entoscar podemos agravar el problema por el tema de los desagües y de cómo se comportaría el agua. Es una situación crítica”, puntualizó Moronta.
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